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resiliencia flor

Cuando miro a mi alrededor y observo la poca capacidad de recuperación frente a la frustración y lucha de nuestra sociedad circundante, no dejo de asombrarme y exasperarme a partes iguales. Si las cosas no salen tal y como habíamos planeado, una secuencia de reacciones muy habituales suelen ser la desesperanza, la indignación, el enfado, la protesta, el hartazgo y la resignación. Bajo el cómodo argumento de "para qué voy a cambiar si ya me va bien así, que se esfuerce otro" se esconde el miedo y la cobardía que puede escucharse tanto desde el espectro más revolucionario hasta el más conservador en nuestra infantilizada sociedad. Unos porque sufren frustración por no conseguir cambiar el status-quo imperante y a los otros porque ya les va bien tal cuál está. Ambas corrientes son polaridades opuestas dentro del mismo espectro de observación y no dejan de mostrarnos cuan resignado, cómodo y egoísta es el humano medio del planeta.

Yendo un poco más al fondo de la cuestión podemos dividir a grosso modo ese espectro en dos subconjuntos muy representativos:

-"EstáMuyBienPeroQueEsDeLoMio": Este grupo es aquel que abarca tanto a las clásicas corrientes conservadoras, como a avaros, materialistas inconscientes o aquellos de visión más interesada y cortoplacista. Suelen ser individuos con poca o nula empatía y que responden al patrón de comportamiento de "primero yo, después yo y antes yo" que representa tan bien a nuestra sociedad individualista y desconectada.
-"CambiemosTodoParaNoCambiarNada": Aquí podemos incluir a todos los revolucionarios de toda índole. Desde idealistas e iluminados hasta soñadores ilusos de todo tipo que suelen desencadenar una revolución para finalmente dejar todo como inicialmente estaba porque muchas veces encuentran más fácil cambiar lo externo que enfrentarse a lo interno.

El primer grupo que, hasta ahora podría tener cierto sentido su existencia acorde al nivel de consciencia de la humanidad, tiende a desaparecer de forma lenta pero gradual. Basa su discurso en la desconexión absoluta de la persona con el resto del universo. Por tanto se impone el concepto ególatra y narcisista del hombre hecho a sí mismo en solitario, incluso en contra de la sociedad que según él se opondría a su avance. Es la filosofía de "Si quieres, puedes", "Si te esfuerzas lo puedes conseguir", etc. que esconde la mentira implícita de que las circunstancias que rodean al individuo no influyen en su resultado pues según esta premisa, es el humano solitario cual lobo estepario el que, al margen de cualquier circunstancia, marca la diferencia. El argumento final que no se dice pero que esconde tal razonamiento, lleva como contrapartida que si no consigues tu objetivo es por tu "culpa", porque no te has esforzado lo suficiente, porque no creías en tu proyecto o porque has vivido por encima de tus posibilidades. El ya caduco concepto de "yo me lo guiso, yo me lo como y a ti que te den morcilla" ha permitido llegar hasta aquí basándose en este sistema, pero es más que evidente que ya no es suficiente y que este patrón de pensamiento obsoleto ha alcanzado su techo, superado ya por una nueva y naciente forma de ver y crear el mundo.

El segundo grupo son los revolucionarios de postín, aquellos que tienen grandes sueños y grandes ideales que con frecuencia llevan a cabo grandes movimientos y revueltas que finalmente acaban por utilizar métodos y sistemas similares de aquellos a quiénes pretendían derrocar. En este caso este grupo falla debido a que no se puede comenzar una revolución sin revolucionarios al igual que no se puede establecer una república sin republicanos. Por tanto no se puede obviar la evolución personal en la mente del individuo, para pretender sustituirlo e imponerlo desde un politburó adoctrinador que lo llevará en la dirección que más le conviene, por supuesto siempre por su propio bien. Aquí el sujeto renuncia a su propio análisis y anula su capacidad de discernimiento en favor del mayor bien revolucionario. Conocemos muchos casos similares que tampoco han dado los resultados esperados aún estando cargando de grandes intenciones en sus orígenes.

confluencia cuadro

Frente a este juego de opuestos existe una tercera vía que permite la integración paulatina y mesurada de ambas corrientes. Se trata de iniciar una confluencia de ambas corrientes en una nueva rama común integradora y complementaria frente al viejo sistema cabalístico de juego de opuestos dónde para ganar, la incitación maquiavélica hacia la separación ha de ser continuamente inoculada y alimentada por todos los medios en el pensamiento social, manteniendo así, una gran farsa de distracción perfecta para dividirnos y por ende debilitarnos.

Como decía, ese movimiento de comunes unidos por un mismo propósito ha de superar al viejo paradigma firmemente establecido de izquierdas y derechas y subir así un nuevo peldaño en su discurso. Por otra parte esta es una idea nada novedosa pero que conviene recordar (Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón): Son las masas contra las clases, la lucha de oprimidos contra opresores pero ligándola también a la lucha interna del humano consigo mismo. A medida que éste se va haciendo consciente del mundo que le rodea, su mirada hacia si mismo y hacia los demás se transmuta, el egoísmo rancio se va diluyendo, siendo paulatinamente sustituido por una nueva conciencia más práctica, solidaria y beneficiosa a largo plazo, tanto para él como para la sociedad.

Ese sentir interno expansivo, se contagia de persona a persona y va constituyendo movimientos sociales y dinámicas de grupo dónde se comparte una nueva visión del mundo (nueva para nuestra actual civilización, no así para muchas que han existido anteriormente sobre el planeta). Esta nueva visión es unificadora en todos los aspectos, desde el individual al social, ya que el sentir del individuo se expande también a la sociedad de la que forma parte, sirviendo así para superar e integrar derechas e izquierdas, ya que parten de una dicotomía artifical, dónde se divide a la sociedad en individuos que han de escoger a qué grupo pertenecen para no sentirse excluidos.

Por encima de todo esto crece una nueva visión radicalmente distinta y que rompe ese viejo paradigma reduciéndolo a cenizas desde donde, cual ave fénix renacida, surge un nuevo patrón de pensamiento. La visión egoísta del mundo desaparece y se impone una visión generosa de la humanidad. Muchos creerán que todo esto es algo nuevo y que estamos inventando la rueda más no es así, tan sólo estamos recordando la llamada de nuestro fuego interno más profundo que clama con paciencia pero a la vez con firme determinación, lo mismo una y otra vez: la libertad del ser humano.

confluencia humana

Tarde o temprano lo veremos, así que no se permitan desistir y en medio de la aparente confusión y ruido reinante en el mundo exterior creciente, recuerden su esencia más recóndita y el por qué están aquí, evitando caer en la grandilocuencia de los grandes actos egoicos, para recordar ser verdaderamente humildes y sinceros consigo mismos y servir de faro a los demás en la medida de sus posibilidades.

¿Quiere cambiar el mundo? Comience por usted mismo y el mundo cambiará con usted.

Usted elige, aunque eso ya lo sabe.

L.A.P.