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Los así llamados "buscadores de la verdad" suelen sentir en un determinado período de su exploración vital la necesidad de encontrar información y sobre todo referentes dónde fundamentar el siguiente paso a realizar en su recién comenzado camino de auto-descubrimiento. En muchos casos esa búsqueda que emprende el sujeto es externa y sirve, sin que el individuo sea muy consciente de ello, de estimulación a la búsqueda interna, otorgándole herramientas y conocimientos que de otra manera le serían mucho más difíciles de adquirir.

Además, la era de Internet ha servido entre otros muchos factores, para permitir el flujo de bits de información, que no son otra cosa más que energía fluyendo y de esta manera hacerla asequible a todo aquel que esté destinado a encontrarla. La energía tiene autoconciencia y por tanto, buscará a sus iguales, rastreando constantemente a un portador capaz de albergar esa vibración energética -o como usted le quiera llamar- para poder seguir el proceso en marcha de expansión y crecimiento del cual usted es sólo una parte. El Universo no se detiene en su afán de apertura y experimentación y no cesará jamás de buscar caminos para abrirse paso dentro de la oscuridad que bien usted de forma inconsciente, bien terceros, hayan esparcido a su alrededor cual malla metálica oscura y densa.

Sin embargo, existe un peligro que considero relevante en dicho proceso, caer en la adoración y la pleitesía, eliminando la propia fuente de información interior sacrificando esa fuente sagrada en un conocimiento externo que otros le traerán para que sea saciado su apetito, vendiéndoles de esta manera una verdad ajena a usted mismo sin que sea consciente de ello. Se trata en el fondo de una cesión de poder personal, sea éste consciente o todavía inconsciente y que se traslada a la persona a la que rinde adoración y que ha anulado su pensamiento crítico.

Existen miles de gurús, iluminados y maestrillos de tres al cuarto, cada uno con su librillo, esperando que incautos de buen corazón acaben en sus garras. Los hemos visto cientos de veces, unos de forma muy clara y otros actuando de forma mucho mas sibilina dónde la miel que endulza su boca, acaba conviertiéndose en cera que tapona sus oídos impidiéndole discernir lo que realmente está ocurriendo ante sus ojos.

En contrapartida, también encontrarán a miles de maestros en el planeta enseñando en silencio, primero a si mismos y después a los demás, probablemente no acepten seguidores y los rechacen como a la peste, es posible que se oculten de las miradas públicas y por ende huirán de todo reconocimiento, adoración o pleitesía ya que un buen maestro no busca discípulos sino ayudar a despertar a otros maestros similares a el mismo. Suelen reconocerse entre la multitud por sus delicadas acciones, sus sutiles formas de actuar, la entrega incondicional que suelen mostrar y la humildad, humor y sencillez que rigen todas sus acciones. No suelen llevar túnica ni laureles en sus cabellos y es más que probable que se haya topado con muchos de ellos sin siquiera ser consciente de su presencia.

En conclusión, recuerde no ceder su atención ni su poder interno, latente o patente, para no rendir jamás ningún tipo de pleitesía a nadie que no sea usted mismo. Como se suele afirmar. usted es su propio maestro si bien en el fondo de su Ser ya lo sabe aunque se lo hayan hecho olvidar.

Recuérdese a usted mismo y aprenda a brillar con su propia luz. Usted lo necesita y por ende la humanidad también.

L.A.P.