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A menudo se escucha el dicho popular “Enfréntate a tus miedos”, pero la pregunta que surge a continuación es ¿a qué tengo miedo realmente y cómo le hago frente? La Wikipedia define el miedo como: emoción caracterizada por una intensa sensación, habitualmente desagradable, provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta en todos los animales, lo que incluye al ser humano.

La distinción que debemos hacer es por tanto entre si la emoción es provocada por un peligro real o por un peligro supuesto. En el primer caso nos referimos al instinto de supervivencia, aquel que viene de serie e integrado en el cuerpo humano. Digamos que, y utilizando un término informático, nos referimos a la BIOS del sistema, esa parte de software integrado que cubre las funciones de supervivencia básicas de la máquina humana.

En el segundo caso, nos referimos a otro tipo de miedos más sutiles y que aparentemente son más difíciles de detectar. El miedo se convierte así en una respuesta inconsciente a un estímulo externo que nosotros percibimos como supuestamente peligroso para nuestra existencia, aunque realmente el que se siente amenazado suele ser nuestro ego. En este caso el patrón del miedo que nos incumbe es generalmente muy fácil de detectar ya que no importa demasiado el qué lo ocasiona sino nuestra reacción particular ante el hecho en sí.

Generalmente el miedo se convierte en un, llamémosle así, bloqueante de un pensamiento, palabra u obra:
Nos dan miedo nuestros pensamientos.
Nos da miedo decir algunas cosas.
Nos da miedo hacer algunas otras.

Como podemos ver es un bloqueador perfecto para impedirnos hacer aquello que sentimos que debemos hacer. Es por tanto también una herramienta perfecta de control y manipulación del humano inconsciente. Nada nuevo bajo el sol por otra parte. Sólo tienen que fijarse unos minutos en su TV, sus periódicos y sus mal llamados medios de comunicación inyectando de forma totalmente consciente toneladas de miedo en sus indefensos subconscientes sin que siquiera tengan tiempo a reaccionar. Además, el bombardeo debe ser masivo y constante, de tal forma que la sobre-estimulación sensorial impida al individuo relajarse y utilizar de forma consciente su propio criterio y discernimiento.

Todos sabemos a estas alturas para qué se utiliza la sobreexcitación sensorial, de lo contrario pregúntenle a cualquier carcelero de Guantánamo o cualquier otro lugar similar en el mundo. Si creen que estoy exagerando piénsenlo dos veces, dense la oportunidad del beneficio de la duda y hagan un repaso de todo lo que ocurre en su vida desde que se levantan hasta que se acuestan y se harán una idea más precisa de lo que les intento transmitir.

Radio, TV, publicidad, última hora, periódicos, revistas, etc. consiguen en el incauto oyente la creencia de estar bien informado, de que conoce lo que sucede a su alrededor y de que, por tanto, es normal tener miedo con todo lo que le rodea.

Mi única recomendación es que se desconecten del sistema de propaganda oficial. Apaguen las TV, las radios y dejen de leer periódicos de los mass media durante un mes. En este período de tiempo, hagan un proceso de depuración y limpieza mental para permitirles después aplicar discernimiento y su propio criterio.

Pasado este período de limpieza y depuración mental, prueben de nuevo a prestar su atención a los medios de comunicación masivos y descubrirán, si han conseguido hacer un verdadero ejercicio de introspección, que por mucho que se empeñen no podrán verlos como antes. Es común que surjan preguntas incómodas cómo:
-¿Qué quieren que piense?
-¿Qué miedo quieren provocar?
-¿Qué es lo que ocultan realmente?

Piensen en que el manejo del miedo y, por tanto, de los sentimientos y reacciones que provoca, es la herramienta de control y manipulación perfecta de una sociedad dormida y pagada de sí misma. Afortunadamente las cosas están cambiando y además de una forma imparable mientras TODO va saliendo a la luz.

Como dice el lema del 15M, el miedo está cambiando de bando y, añado, eso no ocurre por casualidad, ocurre gracias a sus pensamientos, palabras y actos.

Ocurre gracias a usted.