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Charlando en cierta ocasión con un amigo y bajo la luz de la luna, comentábamos aquello tan manido de qué es lo que tengo que hacer ahora en mi vida. Aunque aparentemente no lo parezca, en la misma pregunta se encuentra la respuesta. ¿Dónde? En la duda, en la falta de confianza en nosotros mismos y nuestro potencial oculto. La falta de FE entendida como Frecuencia y Energía que todo lo mueve, marca esa disyuntiva.

Es fácil de decir me recriminará el lector, pero hagan un pequeño ejercicio de memoria y recuerden todas aquellas ocasiones en que estando ustedes atascados en su vida, apareció en el momento adecuado, justo aquello que necesitaban para retomar su camino con nuevo impulso. Una persona, un anuncio, unas palabras escuchadas en una conversación casual y, en definitiva, cualquier cosa que de repente y sin saber por qué enciende una bombilla en nuestro interior, dándonos la capacidad, fe o como ustedes lo quieran llamar, para seguir adelante en nuestra trayectoria vital. A eso, le llamo inspiración.

La inspiración

¿Cuántos hombres y mujeres han pasado por este punto a lo largo de la historia? Unos famosos y otros anónimos pero todos los que escucharon esa potente llamada, retomaron el camino y el control de su destino conservando esa llama encendida, descartando cualquier tipo de duda y manteniendo un nivel de fe tremendamente elevado que les ayudó a mantenerse en el camino, ¿Fe en qué? Fe en ustedes mismos, en sus capacidades latentes por descubrir y entrenar y, por último y no menos importante, confianza en el propósito final que les trajo aquí.

Tengan en cuenta que la duda es una buena amiga de su hermano mayor, el miedo, que se disfraza de muy sutiles formas manteniéndonos alejados de nuestro propósito final en la octava media que es nuestra vida.

En los momentos de mayor oleaje y de más furiosa tormenta emocional, es justo cuando tenemos que recurrir a nuestro punto de quietud. El silencio, la calma, la soledad, para poder alejarnos lo suficiente de todo lo que nos rodea, incluyendo nuestro ego y sus yoes, para poder así indagar o sencillamente esperar que la inspiración aparezca.

A veces no es necesario hacer nada en concreto para que se manifieste, sino tan sólo dejarle el espacio suficiente para que pueda fluir y llegar hasta nosotros. Es la llama interna, es nuestro yo más profundo, es nuestro niño interior, es nuestro subconsciente, es nuestro SER que se expresa a través del espacio-tiempo y llega hasta nosotros.

Después y manteniendo cada vez más tiempo ese nivel de frecuencia necesario para que se manifieste y, manteniendo la fe y una fuerte confianza en el proceso en marcha, veremos cómo en esta realidad las señales comienzan a aparecer indicándonos el camino a seguir.

Como mencionaba en el artículo el bueno, el feo y el malo"ningún pensamiento es fútil, sino que toma forma en esta u otra realidad". Una de las llaves que hace que éste tome forma, es precisamente el que da título a este artículo, la inspiración. Frecuentemente por la mañana al despertarnos aparecen en nuestra base de datos mental ideas acompañadas de imágenes o sonidos que hasta el mismo día anterior nunca se nos hubiesen ocurrido. ¿De dónde surgen las musas? De esa base de datos colectiva de pensamientos e ideas que esperan a su vez, que alguien les de forma, cual barro antes de formar la vasija en manos de un buen artesano. Como siempre, recuerden que su propio nivel energético, sean o no conscientes del mismo, determinará la calidad de los materiales recuperados de esa base de datos universal.

Podemos resumir el proceso en la siguiente y sencilla suma:

PENSAMIENTO + CONSCIENCIA = INSPIRACIÓN

Recuerde aquello que siempre le repiten en sus chequeos médicos: "inspire, espire, inspire, espire". Inspirar es captar, espirar es soltar, sólo así lo nuevo puede ocupar el espacio de lo viejo. Inspire su vida pues y de esta manera inspire también la de los demás, vaciando la copa para volver a llenarla, hasta que finalmente algún día, descubra que la copa nunca había existido.

inspirar y espirar

Link de interés: Investigación científica concluye que la humanidad está conectada por una conciencia colectiva