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Una vez que caminamos por nuestra propia senda y nos percatamos de que la verdad absoluta no existe y nos hemos empezado a convertir en algo más flexible de lo que inicialmente eramos, vamos expandiendo de forma paulatina nuestra esfera de consciencia dónde, ampliando poco a poco la superficie del círculo, comenzamos a abarcar nuevos espacios inicialmente ocultos a nuestros sentidos.

Esa nueva superficie ampliada A, es lo que podemos denominar como ΔC, siendo C la consciencia que podemos soportar en nuestro universo particular de creación y observación. El ego no le permitirá ver más allá de lo que desea ver, pero el Ser como unidad adimensional tiene acceso a todo aquello que necesita integrar o comprender. Por último, usted como humano que comienza a descubrir la realidad se encuentra, en cierta forma, atrapado entre ambos.

Poco a poco y sin que se percate de ello de forma consciente, irá surgiendo en su interior una llama que alumbrará su camino. Tenuemente al comienzo pero, a medida que aprenda a confiar en ella y desarrolle sus sentidos multiempáticos -la famosa intuición entre otros- se irá adentrando cada vez más en terrenos que hasta entonces apenas había siquiera considerado. Se trata de adentrarse en lo desconocido para el ego, pero sabido para el Ser.

Esos primeros pasos balbuceantes se asemejan a los de un niño aprendiendo a caminar. Surgirá el temor y llegarán los tropiezos y caídas en el camino pero si mantiene su voluntad firme y aplica constancia en su decisión, se internará en parajes que hasta entonces eran inescrutables para usted. Se está comenzando a internar en una zona peligrosa para su ego y ahí es dónde pueden llegar a saltar todos sus mecanismos defensivos.

La duda comienza a crecer en su interior. Esa duda parece razonable, porque está sujeta a la lógica, a su lado más racional, al lado izquierdo del cerebro y es probable que la escuche. Dará entonces un paso atrás y retrocederá a su anterior zona de seguridad, dónde su Universo acotado y seguro, le volverá a transmitir una falsa sensación de tranquilidad y confort, al igual que una madre le canta una nana a su pequeño para calmarlo y adormecerlo nuevamente.

Pero en todo este proceso surge un inconveniente, una vez que usted ha pasado a la zona peligrosa, una vez que ha traspasado por primera vez el velo de lo conocido y haya transitado por el lado salvaje, ya no hay vuelta atrás posible. Al igual que en Matrix, se ha tragado la pastilla roja y puede momentáneamente ignorar eso que ha vislumbrado, pero tarde o temprano si es usted un buscador honesto consigo mismo, volverá a recibir la llamada y sentir de nuevo esa astilla tan molesta que se clava en su corazón y en su mente llamando silenciosa desde su interior.

Cuanto más vuelva al país de las maravillas, más querrá saber y adentrarse en él. Sentirá un furibundo impulso de búsqueda de información externa a usted y, como guía en la oscuridad, unas veces le indicará que su camino es correcto o bien que la ruta que sigue no es la suya. Pasará un tiempo más y es probable que tanta información acabe por cansarle, agotarle e incluso aburrirle, pero la puerta ya está permanentemente abierta.

No espere destellos de luz, fuegos de artificio o luces de neón señalando su paso. El camino que empezará a percibir es duro inicialmente y le llevará por dificultosos derroteros que le obligarán a plantearse todo aquello que daba por sentado de usted mismo y de la realidad que le rodea. Recuerde además que la gente no quiere saber la verdad incómoda y comúnmente prefieren las mentiras confortables para mantenerse estable y tranquila, pero estancada.

Una vez que se haya llenado de información externa, su círculo o esfera de consciencia se habrá extendido hasta un límite lo suficientemente grande que habrá saciado a su Universo particular y su sed de conocimiento, sin embargo, el proceso no finaliza ahí. Llegado el momento y una vez que retomamos el punto de quietud, se dispara de forma sutil, un curioso mecanismo interno que le lleva a integrar en su universo particular el conocimiento adquirido, dándole la forma que su Ser necesita y no la que el ego desea de forma muy similar a como funciona un toroide senoidal que vuelve a traer información de vuelta a su Yo más profundo. La copa se vacía y transmuta en otra energía para dar cabida a su vez, a la nueva información que le llegará y que su modificado universo interno le hará buscar.

Toroide

Este proceso se repetirá una y otra vez hasta que llegado un determinado momento, la búsqueda cesará y tan sólo percibirá una extraña sensación de certeza, de conocimiento, de seguridad en sus acciones y, donde antes apenas conseguía gatear con miedo a lo desconocido, ahora se dejará guiar por esa llama interna suya, personal e intransferible que ha sido marcada para usted en su propio ADN de creación.

¿Lo escucha? Preste atención. Es la necesidad de silencio que se abre paso en su mente. Es la primera llamada de su Ser emitiendo una señal que se perpetúa a través de toda la creación consciente.

Le llama a usted.