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Piensa en energía, frecuencia y vibración

El manejo real de la energía es algo mucho más complejo de lo esperado y a la vez mucho más sencillo de lo que parece. Al igual que un niño no puede conducir un vehículo dada su complejidad, aún no estamos capacitados para manejar de forma óptima la energía que nos rodea, pues no puede existir un correcto manejo energético externo si no hemos dominado el flujo energético interno que generamos.

Al igual que el motor de explosión, así funciona el ser humano por dentro, a base de impulsos más o menos controlados pero que requieren un considerable gasto extra de energía para evitar que el motor arda y acabe destruyéndose a si mismo. De la misma manera manejamos la energía interna que nos llega y fluctúa a través de las emociones. El truco consiste en comprender dichas emociones, aceptarlas para así poder transformarlas, provocando finalmente un balanceo neutro de entrada y salida. Dichas emociones son uno de los combustibles de la máquina humana y la reflexión implícita que conlleva es que si apenas podemos comprendernos a nosotros mismos, ¿cómo esperamos comprender lo que nos rodea?

Si se fijan, verán que existe cierto paralelismo entre el manejo de las energías externas e internas, siendo por tanto necesario una evolución de nuestra esfera de consciencia interior para poder ser reflejada de forma correcta en el mundo exterior que nos rodea, de forma equilibrada y generando por tanto el menor desgaste posible en todos los componentes.

Nos acercamos al punto de inflexión dónde por fin comenzamos a vislumbrar que efectivamente no estamos separados los unos de los otros y por lo tanto de nada de lo que nos rodea, teniendo nuestras acciones un impacto en todo aquello que alcanzamos en pensamiento, palabra u obra.

No puede existir evolución externa permanente sin una evolución interna previa.

Poco a poco estamos comenzando a comprender que la energía no es algo que se produce y que posteriormente se consume sino que más bien nos rodea de forma permanente bañándonos con sus diferentes polaridades, haciéndonos conscientes paulatinamente de que somos cocreadores y gestores de la misma. Por tanto, no estamos ajenos a la generación energética producida y así nos vamos aproximando a lo que denominaré como: punto de inflexión Tesla, en honor a aquel gran científico y humanista que fue probablemente el primer humano del siglo XX en entender en cierta profundidad cómo y qué es la energía que nos rodea.

Cada día que pasa es más que evidente que el manejo de energía se hace de forma más sutil, cuidadosa, económica y equilibrada entre aquello que inicialmente se necesita y finalmente se consume. El incremento de la consciencia humana y de los avances tecnológicos no son independientes entre sí, pues nada lo es en el universo, lo entendamos o no. En los últimos años el salto evolutivo producido en la masa humana debido a, entre otros factores, el acceso a la tecnología de forma masiva que ha permitido una comunicación casi instantánea entre los seres humanos de todo el globo, ha posibilitado que el intercambio de información alcance velocidades impensables tan sólo 20 años atrás y esa aceleración es, justamente, lo que está produciendo la preparación para el siguiente e imparable salto evolutivo a escala mundial en la historia reciente de la humanidad.

Al igual que cuando hace miles de años descubrimos el fuego acorde a nuestro desarrollo evolutivo como especie y no sólo desde un punto de vista físico, sino también mental y espiritual de comprensión de todo lo que nos rodea, muchos miles de años después, la revolución industrial marcó un nuevo avance evolutivo si bien en consonancia a una esfera de consciencia acotada a la producción de materia prima a partir de los recursos naturales, con métodos de generación energéticos poco eficaces y con un enorme costo de producción y residuos producidos, siendo este avance una vez más conforme a nuestro nivel evolutivo de esa época. Cómo decía anteriormente, sin evolución interna no puede existir evolución externa ya que es precisamente así cómo reflejamos exteriormente lo que albergamos interiormente. Baterías eléctricas, motores de hidrógeno, fuentes de energía renovable cada vez más optimizadas, motores que funcionan con agua salada y un sinfín de avances tecnológicos con formas más lógicas de aprovechamiento y optimización energética surgen sin parar día tras día. 

En estos tiempos que vivimos se avecina otra nueva revolución basada en la economía de producción, en utilizar sólo lo que es necesario producir y aprovechar lo sobrante de formas útiles al resto de la sociedad. Una vez más este avance exterior, viene precedido de un cambio interior que vemos reflejado en cada vez más humanos que nos rodean, que comienzan a entender que toda acción tiene un coste y que tarde o temprano acaba afectándole, primero al que lo genera y posteriormente a los demás, comprendiendo que algo que sólo beneficie a un humano a costa de otro, requiere un balanceo energético en sentido inverso que no es ni más ni menos el equilibrio que de forma natural busca el universo. Así en tiempos venideros será cuando por fin llegaremos a entender de forma definitiva, lógica y sobre todo muy práctica, que la energía la conseguiremos llegar a manipular con un grado de maestría que estará en consonancia con nuestra esfera de consciencia cambiante.

Ese Humano en mayúsculas que hoy en día está apenas naciendo será la base angular de una nueva Tierra y de una humanidad tal, que no tendrá parangón en toda la galaxia. Así, llegará el ansiado día en que la famosa frase "todo es energía" será entendida en su justa medida más allá de la moda New Age que la reduce a una simple y absurda caricatura para llegar a convertirse en algo práctico, cotidiano y de sentido común en nuestras vidas.

Mientras ese momento no llegue, basta con que se esfuercen con todas sus fuerzas en invocar ese futuro y atraer así ese recuerdo al momento actual, aquí y ahora, teniendo presente que el mero hecho de pensarlo, de rememorarlo, le da la fuerza, le transmite el poder necesario para darle forma y poder así almacenarlo en modo stand-by en el inconsciente colectivo de la humanidad, en el Quantum de información global, desde dónde el cual, en el momento y lugar adecuado, alguna mente brillante consiga recuperar dicho fragmento de información, acceder al mismo y transformarlo en algo real y tangible en nuestra realidad subjetiva.

 

Estamos en una época increíble, una época dónde a pesar de que siempre se nos ha dicho "eso es imposible" o "es una locura" como un pesado mantra, día día se está rompiendo la rigidez mental que todavía nos rodea, los arquetipos existentes y sus viejos paradigmas, permitiendo que lo imposible se haga posible. Cada vez que alguien utilice la frase "eso es imposible" o "no se puede hacer" escúchenlo con especial atención porque, y de forma totalmente involuntaria, les pueden estar dando la primera pista para darse cuenta de que podemos convertir lo imposible en lo habitual, sólo hace falta creérselo con todas sus fuerzas. Tengan esto siempre presente en sus vidas, recuérdenlo y recuerdénselo a todo el que les quiera oír. 

El férreo control energético al que estamos sometidos no es algo casual, es vital para poder ejercer políticas coactivas y de miedo sobre la población. Las últimas y patéticas leyes que intentan penalizar y limitar el autoconsumo energético van en esa dirección. ¿Se imaginan un mundo dónde la producción de energía sea autogestionada y ecológica? ¿Imaginan el coste de producción ridículo que tendrían la mayoría de los bienes de consumo básicos? ¿Alcanzan a ver el avance paulatino y revolucionario que eso llevaría aparejado? Yo sí y ellos también. Y tienen miedo. Tienen miedo de perder el control sobre el rebaño y cuanto más miedo tienen más peligrosos se vuelven y más apretarán intentando defender unos privilegios usurpados de forma artificial a la población, pero cuanto más nos coarten, más en evidencia quedarán sus oscuras intenciones siguiendo el principio del Ritmo que tan bien ilustra el Kybalión (Ritmo: Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación) y precisamente por ello, debemos estar serenos, tranquilos, continuar con nuestro trabajo e ignorarlos cual molesto mosquito, transmutando su miedo en nuestra alegría.

Es hora de empezar a disfrutar y vislumbrar el final del camino, esa victoria que se aproxima imparable.

No es una opción, es evolución.

L.A.P.

"El presente es suyo. Pero el futuro, por el que tanto he trabajado, me pertenece". Nikola Tesla.

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