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Nunca hemos estado en una verdadera democracia, esto ya debería ser más que obvio a estas alturas, sin embargo y sin necesidad de conocer los detalles de la ya tristemente famosa e infame "Ley Mordaza", los velos que todavía nublaban nuestra vista se han caído definitivamente. Un estado como el español, dónde una monarquía rancia y decrépita sigue vigente al igual que en el siglo X, cual lamentable parodia de Juego de Tronos y que mantiene unos derechos heredados por sangre cómo única virtud remarcable, suena ridículo y anacrónico en pleno siglo XXI. Si a eso añadimos el compadreo de los diferentes gobiernos traidores, tanto a sus propios electores como al resto de su pueblo pero fieles a sus amos, a aquellos a quienes deben prebendas para asegurarse las futuras y vergonzosas puertas giratorias o bien cualquier otro aliciente similar basado en la prevaricación y estafa descarada al pueblo al que debería servir desde la humildad y el compromiso, merecen todo el repudio y desprecio que con sus actos se han retratado a la luz pública. Monarquías obsoletas, presidentes de plasma, oposiciones de pandereta y cómo de costumbre los mismos perros con distintos collares que son los que finalmente han regido los destinos de éste país, al igual que el de muchos otros.

La ley mordaza no es una ley, es una mordaz burla en la cara de todos los habitantes de este país. Es un claro mensaje transmitido por nuestras deleznables y mal llamadas élites, que son en realidad chusma gobernante, para la cual no somos más que ovejas de un rebaño, sin voz, ni voto, ni derechos, salvo aquellos consentidos dentro de un redil que cada día constriñen un poco más cual sutil torniquete. Ovejas que, a cambio de una falsa sensación de seguridad y bienestar, han de dejarse trasquilar mansamente cada vez con mayor frecuencia, siendo guiadas dóciles y sin voluntad de un lado a otro sin que importe ni su destino ni sus vidas.

Irónicamente, esta ley es algo a agradecer a nuestros patéticos y lamentables gobernantes ya que gracias a errores de bulto como dicha ley, muchos de los que hasta ahora se encontraban aletargados o cómodamente dormidos en la falsa tranquilidad de sus vidas, en la engañosa creencia de que vivían libres en una democracia, comenzarán a hacerse cada vez más preguntas y a abrir paulatinamente los ojos a la realidad.

Ustedes, mezquinos legisladores y gracias a acciones cómo estas, apenas son conscientes y de una forma que ni siquiera son capaces de imaginar, de que están contribuyendo al despertar colectivo humano y, al contrario que el efecto pretendido de represión, están consiguiendo justo lo opuesto, contribuir a su despertar colectivo y por tanto a su liberación como Humanidad.

Desde aquí les transmito a ustedes dos sentimientos contradictorios pero complementarios entre sí: por un lado mi más profundo desprecio a sus leyes absurdas que atentan contra la más básica dignidad humana y, por otro, mi más sincera gratitud por contribuir a la liberación del ser humano, haciéndole consciente de su propia esclavitud.

Queridos gobernantes de papel, sepan que pertenecen ustedes al pasado, su tiempo ha expirado y ya es hora de que se retiren, porque ni ustedes, ni sus ridículas leyes nos representan, pues sólo tenemos por bandera la Anarquía del Ser.

¡Despierta! ¡Despierta de una vez!