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En el manual de combate diseñado contra la humanidad y encontrado por casualidad en una fotocopiadora IBM en 1986 por un empleado de Boeing que llevaba por título: Armas silenciosas para guerras tranquilas, se define el modus operandi de un arma silenciosa cómo sigue:

"El público no puede comprender esta arma y debido a ello no puede creer que en realidad está siendo atacado y sometido por la misma. El público puede percibir instintivamente que algo no va bien, pero debido a la naturaleza técnica de esta arma silenciosa, no puede expresar su percepción de manera racional o enfrentarse al problema con inteligencia. En consecuencia, no sabe como pedir ayuda y tampoco sabe como asociarse con otros para defenderse.

Cuando un arma silenciosa es aplicada gradualmente, las personas se ajustan, se adaptan a su presencia y aprenden a tolerar sus repercusiones sobre sus vidas hasta que la presión (psicológica vía económica) se vuelve demasiado grande y se derrumban. En consecuencia, el arma silenciosa es un tipo de arma biológica. Ataca la vitalidad, las opciones y la movilidad de los individuos de una sociedad, conociendo, entendiendo, manipulando y atacando sus fuentes de energía social y natural, así como sus fortalezas y debilidades físicas, mentales y emocionales."

La humanidad está en guerra contra un enemigo temible e invisible que hasta hace bien poco sólo podíamos percibir a través de sus efectos sobre la raza humana. Los frentes abiertos son todos aquellos que puedan causar división, malestar, enfermedad, confusión, ignorancia e indefensión sobre la sociedad y el individuo. Así, se ha dispuesto que todos los frentes deben ser atacados de forma simultánea y constante pero a la vez, con baja intensidad y de forma silenciosa para que no sea fácilmente identificable su procedencia.

Manipulación informativa, engaño político basado en el "divide y vencerás", control económico a través de la moneda y la deuda, enfermedades inducidas, alimentación artificial cargada de sustancias nocivas para la salud, sobreestimulación del individuo, ocupaciones constantes, diversión vacía y sin contenido y un sinfín de metodologías que por si mismas y analizadas individualmente, parecen separadas unas de las otras, de tal forma que para el individuo que sufre estas agresiones, le sea prácticamente imposible enlazar los hechos de forma secuencial siguiendo el programado sistema de pensamiento lineal versus el pensamiento cuántico.

Para ayudarles en la idea, imaginen a un arquitecto un tanto malévolo que ha desplegado sobre una mesa un gran plano y, sobre él, juega y diseña el futuro de la humanidad cómo si ésta fuese una masa inerte sin voluntad. Esa abstracción mental le dará al lector la posibilidad dolorosa de percibir el cuadro completo de cómo funciona el sistema en el que vivimos diariamente sin siquiera sospecharlo. Es tan fuerte y se ha apoderado de tal manera de nuestras vidas y mentes que lo hemos hecho nuestro, lo defendemos a capa y espada sin siquiera saber por qué lo hacemos. La llamada crisis (si bien deberíamos denominarla transformación), es el efecto más representativo y descarado de esta guerra, dónde la vida de un individuo es mucho menos importante que su capacidad de producir para el engranaje maquiavélico que nos tiene todavía atrapados.

"Te explicaré por qué estás aquí. Estás porque sabes algo. Aunque lo que sabes no lo puedes explicar. Pero lo percibes. Ha sido así durante toda tu vida. Algo no funciona en el mundo. No sabes lo que es, pero ahí está como una astilla clavada en tu mente y te está enloqueciendo." The Matrix.

Pero hay un defecto en el sistema, una falla mortal que acabará por colapsarlo hasta sus cimientos y a cuyo principio del fin estamos asistiendo diariamente sin saberlo: El Humano despierto. Son todos aquellos seres que están despertando o naciendo a esta nueva época, aquellos que comienzan a hacerse preguntas incómodas en espera de una respuesta que nunca les satisface y que continúan buscando sin cesar.

Esa semilla ha crecido a lo largo de todos estos años en la oscuridad y ha comenzado a germinar sobre el muro que nos constriñe y que está empezando a resquebrajarse ante nuestros ojos día tras día. Igualmente esta batalla contra la humanidad sigue su curso en todos los frentes con mayor o menor intensidad. El problema para las mal llamadas élites surge cuando aquellos que están siendo atacados están comenzando a levantar la vista y mirar a sus opresores directamente a los ojos, señalándolos, detectándolos y apuntándolos con sus dedos. Si estudiamos el fondo y nos olvidamos de la forma, el mensaje implícito en todos los ámbitos es siempre el mismo: "Sabemos quiénes sois. Sabemos lo que queréis. Esta vez no habrá vuelta atrás. Nosotros os acusamos y os ordenamos iros a las profundidades de dónde venís. Vuestro tiempo ha acabado. Comienza el nuestro."

Pero no todo acaba ahí sino que mientras la guerra externa más visible se desarrolla ante nuestros ojos, cómo Humanidad también está ocurriendo una guerra interna en cada uno de aquellos que despiertan a la realidad. Esa guerra es más silenciosa que el arma más silenciosa jamás diseñada, pero es la que sin apenas ser conscientes, está ocurriendo en paralelo y de forma simultánea a la guerra externa mencionada. Nuestros propios miedos internos, nuestros temores, nuestras incoherencias e irresponsabilidades también salen a la luz para que sean depuradas por nosotros mismos. Ya no hay lugar dónde esconderlas, hay que reconocerlas, hacerles frente y transmutarlas. Así, aquellos humanos que realmente están recobrando su poder y recogiendo su espada, son los mismos que saben que no hay victoria externa sin victoria interna previa. Ambas van de la mano en un perfecto baile similar al de dos espadachines danzando en un duelo realizando sutiles movimientos mientras se estudian mutuamente. La conjunción equilibrada de lo interno y lo externo es lo que dará al guerrero avezado la victoria final en todos sus frentes abiertos.

El punto de intersección, de inflexión, de no retorno, está a punto de ser alcanzado para ser posteriormente superado. Es inevitable, es imposible su detención y poco importa ya todo lo que hagan para intentar detener a la Humanidad naciente que surgirá de las cenizas de lo que queda atrás y ya pertenece al pasado.

A todos aquellos que desfallezcan en sus batallas internas o externas, les digo que vienen tiempos maravillosos, tiempos para jugar, aprender y descubrir, pero también llenos de máxima responsabilidad y coraje, tanto para con nosotros mismos como para con los demás. No se rindan, la Humanidad les necesita prestos y más dispuestos que nunca para la victoria final imparable que se vislumbra.

Retroceder nunca, rendirse jamás.

"Del suelo broté saludando a la tierra con tal grito, que nunca se había oído a un hombre que había muerto y vive de nuevo. Abracé los troncos de los árboles, enloquecido, como un auténtico poseso. Levanté mis trémulos brazos hacia lo alto, y mi risa se proyectó hacia los cielos." Renacimiento (Edna St. Vincent)