Main menu

Turbulencias

 

"Señores pasajeros les habla el comandante. Rogamos permanezcan en sus asientos y con el cinturón de seguridad abrochado. Estamos atravesando una zona de turbulencias"

Este es el típico mensaje que escuchamos en cualquier compañía aérea cuando durante el vuelo atravesamos una zona de turbulencias. Cómo tal, no deja de ser un aviso, una advertencia de que tengan especial precaución durante esos instantes.

Ampliando dicha analogía al ser humano, ocurre exactamente lo mismo en todos aquellos que piensan que ya está todo logrado y que cómo ya nos conocemos estupendamente bien, controlamos a la perfección a nuestro ego y todos los impulsos emocionales primarios. Pero justo cuando uno cree estar preparado para el siguiente nivel, aparecen dificultades en el camino que lo vuelven a situar en la realidad, complicando la ruta aérea y convirtiendo un plácido vuelo en una experiencia llena de turbulencias y repentinas subidas y bajadas a gran velocidad. ¿A qué realidad nos estamos refiriendo? Sencillamente que a una gran parte de la humanidad todavía pareciera faltarle un mínimo de unos 500 años más de evolución de consciencia sobre el planeta.

Hace tan sólo unos días, tuve la ocasión de visitar una sala del MNAC (Museo nacional de arte de Cataluña) dónde pude realizar un interesante ejercicio de retrospectiva histórico-evolutivo y analizar con crudo realismo de dónde venimos, darme cuenta de dónde estamos y también percibir hacia dónde vamos.

En la sala renacentista, se presentaban elaboradas escenas religiosas de todo tipo, acompañadas de formas de tortura y mutilación, indignas de cualquier especie animal con la que nos podamos comparar. Dichas escenas dantescas, mezcladas con total naturalidad con supuestas experiencias místicas, me permitieron observar con meridiana claridad cual es el pasado en nuestra historia más cercana, aquella que está a la vuelta de la esquina todavía señalándonos con el dedo, aquella que revisando las fechas de los cuadros nos trasladaba al siglo XV, tan sólo 500 años atrás. Esos cuadros reflejaban actos plagados de la más absoluta inconsciencia, pseudo-religión y fanatismo disfrazado de misticismo.

Por otra parte, hoy y tan sólo 500 años después, podemos apreciar con absoluta claridad los avances conseguidos en los diferentes ámbitos de nuestra existencia, si bien, reflexionando de nuevo sobre nuestro actual estado evolutivo, parece percibirse por pura extrapolación espacio-temporal que necesitaremos otros 500 años más de evolución en las consciencias de los habitantes del planeta dada la situación en la que todavía nos encontramos de desarrollo.

Continuando en la exposición y caminando por la misma sala, observaba al resto de visitantes que, con caras de agotamiento, miraban los cuadros expuestos sin el menor interés o bien tomaban la sala cómo una especie de salón de juegos para niños y mayores, donde los guardias de seguridad tenían que intervenir para poner orden y proteger la integridad de los retablos.

¿Todavía necesitamos guardias de seguridad que nos digan cómo comportarnos? ¿Todavía cómo especie planetaria necesitamos ser tutelados, dirigidos, premiados o castigados por nuestros actos? ¿Cuánto tiempo más necesitamos evolucionar como especie para ser capaces de asumir de una vez nuestra propia responsabilidad en nuestras vidas y la vida en común sobre el planeta?

Emociones de bajo nivel alimentando a egos desbocados y sin control campando a sus anchas por aquí y por allá sin cesar de producir turbulencias por dónde pasan. Egos amantes del juego de la división y el enfrentamiento que tan bien han sabido utilizar aquellos que nos conocen mejor que nosotros mismos. Es por ello que no debemos creernos aquello que aún no somos, aunque aspiremos a convertirnos en aquello que realmente sabemos ser en el fondo de nuestros corazones. Aprendamos por tanto a reconocer, recordar y separar aquello que queremos (ego) de aquello que realmente necesitamos (ser) para que así, al final del proceso de transformación vectorial, dónde partimos de un alfa para llegar a un omega, consigamos parecernos más a esa especie aspirante a Humanidad que entre todos deberíamos construir.

Tampoco caigamos en la complacencia egoica del que cree que sabe algo, no vaya a ser que unas cuantas turbulencias en el camino nos devuelvan súbitamente a la realidad y así evitemos emular los divertidos y estrambóticos desaciertos de Leslie Neilsen en Aterriza como puedas. Recordemos que, al fin y al cabo, no somos más que aspirantes a Humanos en busca de ayuda para llegar a Ser y esa ayuda suele estar mucho más cerca de usted de lo que podría parecerle, sólo hay que escuchar y prestar atención desde lo más profundo de usted mismo.

Guerras internas, guerras externas

En el manual de combate diseñado contra la humanidad y encontrado por casualidad en una fotocopiadora IBM en 1986 por un empleado de Boeing que llevaba por título: Armas silenciosas para guerras tranquilas, se define el modus operandi de un arma silenciosa cómo sigue:

"El público no puede comprender esta arma y debido a ello no puede creer que en realidad está siendo atacado y sometido por la misma. El público puede percibir instintivamente que algo no va bien, pero debido a la naturaleza técnica de esta arma silenciosa, no puede expresar su percepción de manera racional o enfrentarse al problema con inteligencia. En consecuencia, no sabe como pedir ayuda y tampoco sabe como asociarse con otros para defenderse.

Cuando un arma silenciosa es aplicada gradualmente, las personas se ajustan, se adaptan a su presencia y aprenden a tolerar sus repercusiones sobre sus vidas hasta que la presión (psicológica vía económica) se vuelve demasiado grande y se derrumban. En consecuencia, el arma silenciosa es un tipo de arma biológica. Ataca la vitalidad, las opciones y la movilidad de los individuos de una sociedad, conociendo, entendiendo, manipulando y atacando sus fuentes de energía social y natural, así como sus fortalezas y debilidades físicas, mentales y emocionales."

La humanidad está en guerra contra un enemigo temible e invisible que hasta hace bien poco sólo podíamos percibir a través de sus efectos sobre la raza humana. Los frentes abiertos son todos aquellos que puedan causar división, malestar, enfermedad, confusión, ignorancia e indefensión sobre la sociedad y el individuo. Así, se ha dispuesto que todos los frentes deben ser atacados de forma simultánea y constante pero a la vez, con baja intensidad y de forma silenciosa para que no sea fácilmente identificable su procedencia.

Manipulación informativa, engaño político basado en el "divide y vencerás", control económico a través de la moneda y la deuda, enfermedades inducidas, alimentación artificial cargada de sustancias nocivas para la salud, sobreestimulación del individuo, ocupaciones constantes, diversión vacía y sin contenido y un sinfín de metodologías que por si mismas y analizadas individualmente, parecen separadas unas de las otras, de tal forma que para el individuo que sufre estas agresiones, le sea prácticamente imposible enlazar los hechos de forma secuencial siguiendo el programado sistema de pensamiento lineal versus el pensamiento cuántico.

Para ayudarles en la idea, imaginen a un arquitecto un tanto malévolo que ha desplegado sobre una mesa un gran plano y, sobre él, juega y diseña el futuro de la humanidad cómo si ésta fuese una masa inerte sin voluntad. Esa abstracción mental le dará al lector la posibilidad dolorosa de percibir el cuadro completo de cómo funciona el sistema en el que vivimos diariamente sin siquiera sospecharlo. Es tan fuerte y se ha apoderado de tal manera de nuestras vidas y mentes que lo hemos hecho nuestro, lo defendemos a capa y espada sin siquiera saber por qué lo hacemos. La llamada crisis (si bien deberíamos denominarla transformación), es el efecto más representativo y descarado de esta guerra, dónde la vida de un individuo es mucho menos importante que su capacidad de producir para el engranaje maquiavélico que nos tiene todavía atrapados.

"Te explicaré por qué estás aquí. Estás porque sabes algo. Aunque lo que sabes no lo puedes explicar. Pero lo percibes. Ha sido así durante toda tu vida. Algo no funciona en el mundo. No sabes lo que es, pero ahí está como una astilla clavada en tu mente y te está enloqueciendo." The Matrix.

Pero hay un defecto en el sistema, una falla mortal que acabará por colapsarlo hasta sus cimientos y a cuyo principio del fin estamos asistiendo diariamente sin saberlo: El Humano despierto. Son todos aquellos seres que están despertando o naciendo a esta nueva época, aquellos que comienzan a hacerse preguntas incómodas en espera de una respuesta que nunca les satisface y que continúan buscando sin cesar.

Esa semilla ha crecido a lo largo de todos estos años en la oscuridad y ha comenzado a germinar sobre el muro que nos constriñe y que está empezando a resquebrajarse ante nuestros ojos día tras día. Igualmente esta batalla contra la humanidad sigue su curso en todos los frentes con mayor o menor intensidad. El problema para las mal llamadas élites surge cuando aquellos que están siendo atacados están comenzando a levantar la vista y mirar a sus opresores directamente a los ojos, señalándolos, detectándolos y apuntándolos con sus dedos. Si estudiamos el fondo y nos olvidamos de la forma, el mensaje implícito en todos los ámbitos es siempre el mismo: "Sabemos quiénes sois. Sabemos lo que queréis. Esta vez no habrá vuelta atrás. Nosotros os acusamos y os ordenamos iros a las profundidades de dónde venís. Vuestro tiempo ha acabado. Comienza el nuestro."

Pero no todo acaba ahí sino que mientras la guerra externa más visible se desarrolla ante nuestros ojos, cómo Humanidad también está ocurriendo una guerra interna en cada uno de aquellos que despiertan a la realidad. Esa guerra es más silenciosa que el arma más silenciosa jamás diseñada, pero es la que sin apenas ser conscientes, está ocurriendo en paralelo y de forma simultánea a la guerra externa mencionada. Nuestros propios miedos internos, nuestros temores, nuestras incoherencias e irresponsabilidades también salen a la luz para que sean depuradas por nosotros mismos. Ya no hay lugar dónde esconderlas, hay que reconocerlas, hacerles frente y transmutarlas. Así, aquellos humanos que realmente están recobrando su poder y recogiendo su espada, son los mismos que saben que no hay victoria externa sin victoria interna previa. Ambas van de la mano en un perfecto baile similar al de dos espadachines danzando en un duelo realizando sutiles movimientos mientras se estudian mutuamente. La conjunción equilibrada de lo interno y lo externo es lo que dará al guerrero avezado la victoria final en todos sus frentes abiertos.

El punto de intersección, de inflexión, de no retorno, está a punto de ser alcanzado para ser posteriormente superado. Es inevitable, es imposible su detención y poco importa ya todo lo que hagan para intentar detener a la Humanidad naciente que surgirá de las cenizas de lo que queda atrás y ya pertenece al pasado.

A todos aquellos que desfallezcan en sus batallas internas o externas, les digo que vienen tiempos maravillosos, tiempos para jugar, aprender y descubrir, pero también llenos de máxima responsabilidad y coraje, tanto para con nosotros mismos como para con los demás. No se rindan, la Humanidad les necesita prestos y más dispuestos que nunca para la victoria final imparable que se vislumbra.

Retroceder nunca, rendirse jamás.

"Del suelo broté saludando a la tierra con tal grito, que nunca se había oído a un hombre que había muerto y vive de nuevo. Abracé los troncos de los árboles, enloquecido, como un auténtico poseso. Levanté mis trémulos brazos hacia lo alto, y mi risa se proyectó hacia los cielos." Renacimiento (Edna St. Vincent)

La próxima revolución será energética

Piensa en energía, frecuencia y vibración

El manejo real de la energía es algo mucho más complejo de lo esperado y a la vez mucho más sencillo de lo que parece. Al igual que un niño no puede conducir un vehículo dada su complejidad, aún no estamos capacitados para manejar de forma óptima la energía que nos rodea, pues no puede existir un correcto manejo energético externo si no hemos dominado el flujo energético interno que generamos.

Al igual que el motor de explosión, así funciona el ser humano por dentro, a base de impulsos más o menos controlados pero que requieren un considerable gasto extra de energía para evitar que el motor arda y acabe destruyéndose a si mismo. De la misma manera manejamos la energía interna que nos llega y fluctúa a través de las emociones. El truco consiste en comprender dichas emociones, aceptarlas para así poder transformarlas, provocando finalmente un balanceo neutro de entrada y salida. Dichas emociones son uno de los combustibles de la máquina humana y la reflexión implícita que conlleva es que si apenas podemos comprendernos a nosotros mismos, ¿cómo esperamos comprender lo que nos rodea?

Si se fijan, verán que existe cierto paralelismo entre el manejo de las energías externas e internas, siendo por tanto necesario una evolución de nuestra esfera de consciencia interior para poder ser reflejada de forma correcta en el mundo exterior que nos rodea, de forma equilibrada y generando por tanto el menor desgaste posible en todos los componentes.

Nos acercamos al punto de inflexión dónde por fin comenzamos a vislumbrar que efectivamente no estamos separados los unos de los otros y por lo tanto de nada de lo que nos rodea, teniendo nuestras acciones un impacto en todo aquello que alcanzamos en pensamiento, palabra u obra.

No puede existir evolución externa permanente sin una evolución interna previa.

Poco a poco estamos comenzando a comprender que la energía no es algo que se produce y que posteriormente se consume sino que más bien nos rodea de forma permanente bañándonos con sus diferentes polaridades, haciéndonos conscientes paulatinamente de que somos cocreadores y gestores de la misma. Por tanto, no estamos ajenos a la generación energética producida y así nos vamos aproximando a lo que denominaré como: punto de inflexión Tesla, en honor a aquel gran científico y humanista que fue probablemente el primer humano del siglo XX en entender en cierta profundidad cómo y qué es la energía que nos rodea.

Cada día que pasa es más que evidente que el manejo de energía se hace de forma más sutil, cuidadosa, económica y equilibrada entre aquello que inicialmente se necesita y finalmente se consume. El incremento de la consciencia humana y de los avances tecnológicos no son independientes entre sí, pues nada lo es en el universo, lo entendamos o no. En los últimos años el salto evolutivo producido en la masa humana debido a, entre otros factores, el acceso a la tecnología de forma masiva que ha permitido una comunicación casi instantánea entre los seres humanos de todo el globo, ha posibilitado que el intercambio de información alcance velocidades impensables tan sólo 20 años atrás y esa aceleración es, justamente, lo que está produciendo la preparación para el siguiente e imparable salto evolutivo a escala mundial en la historia reciente de la humanidad.

Al igual que cuando hace miles de años descubrimos el fuego acorde a nuestro desarrollo evolutivo como especie y no sólo desde un punto de vista físico, sino también mental y espiritual de comprensión de todo lo que nos rodea, muchos miles de años después, la revolución industrial marcó un nuevo avance evolutivo si bien en consonancia a una esfera de consciencia acotada a la producción de materia prima a partir de los recursos naturales, con métodos de generación energéticos poco eficaces y con un enorme costo de producción y residuos producidos, siendo este avance una vez más conforme a nuestro nivel evolutivo de esa época. Cómo decía anteriormente, sin evolución interna no puede existir evolución externa ya que es precisamente así cómo reflejamos exteriormente lo que albergamos interiormente. Baterías eléctricas, motores de hidrógeno, fuentes de energía renovable cada vez más optimizadas, motores que funcionan con agua salada y un sinfín de avances tecnológicos con formas más lógicas de aprovechamiento y optimización energética surgen sin parar día tras día. 

En estos tiempos que vivimos se avecina otra nueva revolución basada en la economía de producción, en utilizar sólo lo que es necesario producir y aprovechar lo sobrante de formas útiles al resto de la sociedad. Una vez más este avance exterior, viene precedido de un cambio interior que vemos reflejado en cada vez más humanos que nos rodean, que comienzan a entender que toda acción tiene un coste y que tarde o temprano acaba afectándole, primero al que lo genera y posteriormente a los demás, comprendiendo que algo que sólo beneficie a un humano a costa de otro, requiere un balanceo energético en sentido inverso que no es ni más ni menos el equilibrio que de forma natural busca el universo. Así en tiempos venideros será cuando por fin llegaremos a entender de forma definitiva, lógica y sobre todo muy práctica, que la energía la conseguiremos llegar a manipular con un grado de maestría que estará en consonancia con nuestra esfera de consciencia cambiante.

Ese Humano en mayúsculas que hoy en día está apenas naciendo será la base angular de una nueva Tierra y de una humanidad tal, que no tendrá parangón en toda la galaxia. Así, llegará el ansiado día en que la famosa frase "todo es energía" será entendida en su justa medida más allá de la moda New Age que la reduce a una simple y absurda caricatura para llegar a convertirse en algo práctico, cotidiano y de sentido común en nuestras vidas.

Mientras ese momento no llegue, basta con que se esfuercen con todas sus fuerzas en invocar ese futuro y atraer así ese recuerdo al momento actual, aquí y ahora, teniendo presente que el mero hecho de pensarlo, de rememorarlo, le da la fuerza, le transmite el poder necesario para darle forma y poder así almacenarlo en modo stand-by en el inconsciente colectivo de la humanidad, en el Quantum de información global, desde dónde el cual, en el momento y lugar adecuado, alguna mente brillante consiga recuperar dicho fragmento de información, acceder al mismo y transformarlo en algo real y tangible en nuestra realidad subjetiva.

 

Estamos en una época increíble, una época dónde a pesar de que siempre se nos ha dicho "eso es imposible" o "es una locura" como un pesado mantra, día día se está rompiendo la rigidez mental que todavía nos rodea, los arquetipos existentes y sus viejos paradigmas, permitiendo que lo imposible se haga posible. Cada vez que alguien utilice la frase "eso es imposible" o "no se puede hacer" escúchenlo con especial atención porque, y de forma totalmente involuntaria, les pueden estar dando la primera pista para darse cuenta de que podemos convertir lo imposible en lo habitual, sólo hace falta creérselo con todas sus fuerzas. Tengan esto siempre presente en sus vidas, recuérdenlo y recuerdénselo a todo el que les quiera oír. 

El férreo control energético al que estamos sometidos no es algo casual, es vital para poder ejercer políticas coactivas y de miedo sobre la población. Las últimas y patéticas leyes que intentan penalizar y limitar el autoconsumo energético van en esa dirección. ¿Se imaginan un mundo dónde la producción de energía sea autogestionada y ecológica? ¿Imaginan el coste de producción ridículo que tendrían la mayoría de los bienes de consumo básicos? ¿Alcanzan a ver el avance paulatino y revolucionario que eso llevaría aparejado? Yo sí y ellos también. Y tienen miedo. Tienen miedo de perder el control sobre el rebaño y cuanto más miedo tienen más peligrosos se vuelven y más apretarán intentando defender unos privilegios usurpados de forma artificial a la población, pero cuanto más nos coarten, más en evidencia quedarán sus oscuras intenciones siguiendo el principio del Ritmo que tan bien ilustra el Kybalión (Ritmo: Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación) y precisamente por ello, debemos estar serenos, tranquilos, continuar con nuestro trabajo e ignorarlos cual molesto mosquito, transmutando su miedo en nuestra alegría.

Es hora de empezar a disfrutar y vislumbrar el final del camino, esa victoria que se aproxima imparable.

No es una opción, es evolución.

L.A.P.

"El presente es suyo. Pero el futuro, por el que tanto he trabajado, me pertenece". Nikola Tesla.

Links relacionados:

Noticias de actualidad sobre energía:

 

La peor de las dictaduras

Nunca hemos estado en una verdadera democracia, esto ya debería ser más que obvio a estas alturas, sin embargo y sin necesidad de conocer los detalles de la ya tristemente famosa e infame "Ley Mordaza", los velos que todavía nublaban nuestra vista se han caído definitivamente. Un estado como el español, dónde una monarquía rancia y decrépita sigue vigente al igual que en el siglo X, cual lamentable parodia de Juego de Tronos y que mantiene unos derechos heredados por sangre cómo única virtud remarcable, suena ridículo y anacrónico en pleno siglo XXI. Si a eso añadimos el compadreo de los diferentes gobiernos traidores, tanto a sus propios electores como al resto de su pueblo pero fieles a sus amos, a aquellos a quienes deben prebendas para asegurarse las futuras y vergonzosas puertas giratorias o bien cualquier otro aliciente similar basado en la prevaricación y estafa descarada al pueblo al que debería servir desde la humildad y el compromiso, merecen todo el repudio y desprecio que con sus actos se han retratado a la luz pública. Monarquías obsoletas, presidentes de plasma, oposiciones de pandereta y cómo de costumbre los mismos perros con distintos collares que son los que finalmente han regido los destinos de éste país, al igual que el de muchos otros.

La ley mordaza no es una ley, es una mordaz burla en la cara de todos los habitantes de este país. Es un claro mensaje transmitido por nuestras deleznables y mal llamadas élites, que son en realidad chusma gobernante, para la cual no somos más que ovejas de un rebaño, sin voz, ni voto, ni derechos, salvo aquellos consentidos dentro de un redil que cada día constriñen un poco más cual sutil torniquete. Ovejas que, a cambio de una falsa sensación de seguridad y bienestar, han de dejarse trasquilar mansamente cada vez con mayor frecuencia, siendo guiadas dóciles y sin voluntad de un lado a otro sin que importe ni su destino ni sus vidas.

Irónicamente, esta ley es algo a agradecer a nuestros patéticos y lamentables gobernantes ya que gracias a errores de bulto como dicha ley, muchos de los que hasta ahora se encontraban aletargados o cómodamente dormidos en la falsa tranquilidad de sus vidas, en la engañosa creencia de que vivían libres en una democracia, comenzarán a hacerse cada vez más preguntas y a abrir paulatinamente los ojos a la realidad.

Ustedes, mezquinos legisladores y gracias a acciones cómo estas, apenas son conscientes y de una forma que ni siquiera son capaces de imaginar, de que están contribuyendo al despertar colectivo humano y, al contrario que el efecto pretendido de represión, están consiguiendo justo lo opuesto, contribuir a su despertar colectivo y por tanto a su liberación como Humanidad.

Desde aquí les transmito a ustedes dos sentimientos contradictorios pero complementarios entre sí: por un lado mi más profundo desprecio a sus leyes absurdas que atentan contra la más básica dignidad humana y, por otro, mi más sincera gratitud por contribuir a la liberación del ser humano, haciéndole consciente de su propia esclavitud.

Queridos gobernantes de papel, sepan que pertenecen ustedes al pasado, su tiempo ha expirado y ya es hora de que se retiren, porque ni ustedes, ni sus ridículas leyes nos representan, pues sólo tenemos por bandera la Anarquía del Ser.

¡Despierta! ¡Despierta de una vez!

 

The music inside

 

The music inside

En chamanismo se habla de "canción de poder" a aquella que nos lleva de nuevo a nuestro Ser, que nos hace vibrar y saca todo lo que llevamos dentro de forma personal e intransferible. Es la música propia de cada Ser y que cuando se consigue escuchar, la alegría llena otra vez nuestro corazón y vuelve a iluminar nuestro camino a través del viaje de la vida, que no es más que una octava corta perteneciente a la gran octava larga que forma el Universo. Esa música que a veces es tan difícil de recordar y que cuando escuchamos de nuevo en el momento más inesperado, reconocemos como propia, ilusionándonos una vez mas y llenándonos de una gozosa plenitud, cual quasar pulsante de luz vibrante, irradiando allí dónde enfoca su mirada, confianza, certeza y una inmensa alegría una vez la volvemos a sentir como propia, como nuestra música interna y eterna.

Dicen que una vez, un cansado viajero, empacaba sus escasas pertenencias en una vieja maleta de cuero raída por el uso. Salió de su hogar sin mirar atrás y le recibió una fría ventisca de agua nieve bajo un cielo nublado y oscuro. El viajero ajustó lo mejor que pudo su abrigo y colocó la bufanda de tal forma que el viento helado no le entrase en los pulmones dirigiendo sus pasos a la estación de ferrocarril.

Subió al primer tren que pasaba y se sentó en una ventana apoyando su cabeza en el cristal, apático e indiferente a todo lo que le rodeaba y a lo que dejaba atrás. Pasadas unas horas llegaba a su destino y una vez fuera de la desangelada estación, dirigió sus pasos calle abajo en busca del hostal más cercano dónde pasar la noche. Intentó encender un cigarrillo pero el viento cortante se lo arrebató de la comisura de los labios apagándolo inmediatamente al tocar la nieve que cubría la calle. Resignado, el viajero continúo su rumbo hacia el hostal que ya se veía al final de la calle.

Una vez allí y asomándose a la gran cristalera exterior del bar pudo escuchar la música de un triste piano al que nadie parecía prestar la menor atención, dados los gritos y voces de los asistentes ajenos a su melodía.

Cruzó la puerta y en recepción pidió una habitación. Tuvo suerte. Había una adecuada a sus necesidades. Entonces el viajero, hasta entonces mustio y apagado, le preguntó al recepcionista:

-¿Le importa si me uno a la música del bar? - La pregunta que él mismo había formulado le produjo sorpresa pues no recordaba saber tocar ningún instrumento y menos todavía llevar alguno encima.

-Por supuesto - Le respondió el recepcionista.

Entonces y de nuevo sorprendido, abrió la desgastada maleta y de la misma sacó un violín reluciente y de brillante madera junto con su correspondiente arco. Salió fuera del local y se situó en la acera enfrente del bar. Dubitativo y sin saber muy bien qué hacer, el viajero pasó el arco por las cuerdas una sola vez y surgieron una notas reverberantes que lo envolvieron por unos segundos. Se hizo el silencio en el local y la expectación pareció apoderarse de la gente que hasta ese momento ignoraba todo a su alrededor. La pregunta que flotaba en el aire parecía ser ¿y ahora qué sigue?

El viajero miró a su alrededor y vio a su lado a una niña de no más de 14 años, con las manos apretadas y los ojos brillantes de emoción, expectante y en tensión. Respiró hondo y cerró los ojos dejándose llevar y, esta vez sí, pasó el arco suavemente por las cuerdas y la melodía que comenzó a surgir del violín comenzó a transimitir una penetrante reverberación en todo aquello que tocaba con sus notas, así como una alegría pausada y profunda llena de acordes largos y penetrantes.

El improvisado violinista pareció animarse y comenzó a balancearse al sonido de la misteriosa música que emergía de su violín. Una música que se construía nota a nota sin la intervención del instrumentista, desconocedor por completo de cual sería la siguiente nota a tocar, mas que no necesitaba saber, sabía que sólo tenía que sentirla y dejarse llevar mientras sus manos trazaban movimientos precisos para obtener aquella deliciosa y fascinante melodía. Mientras tanto, la muchacha bailaba a su alrededor llena de alegría estableciendo círculos imaginarios cuál inquieto electrón danzante rodeando a un calmado y estático protón.

Así estuvo unos largos minutos hasta que finalizó la melodía. Cuando abrió de nuevo los ojos, la muchacha le miraba feliz y radiante. La gente del local estaba ahora en silencio y asomada a la vidriera observando asombrada al violinista que levantaba su vista hacia el horizonte dónde un rayo de sol rasgaba las nubes y le iluminaba un rostro sonriente, lleno de luz, paz y armonía.

Y yo le pregunto a usted querido lector: ¿Cuál es la melodía que se esconde en su interior?

L.A.P.