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Desdoblamiento

Con cierta frecuencia y a medida que nos vamos haciendo cada vez más conscientes de nosotros mismos, puede llegar a ocurrir un fenómeno que llamaré desdoblamiento.

¿En qué consiste el desdoblamiento? Se trata de que usted, como entidad consciente de sí misma, sea capaz de verse por completo desde fuera de usted mismo. Puede seguir realizando sus tareas cotidianas con la misma destreza -o torpeza- con las que las suele realizar de forma habitual, sin embargo, ha conseguido realizar una separación suficiente para conseguir observarse, estableciendo por primera vez una clara distinción entre sujeto y objeto de sí mismo. Usted puede verse, pero no se reconoce en la imagen que ve. Ve a alguien que se levanta por la mañana, desayuna, sale de casa y se dirige a su lugar de trabajo cotidiano. Ficha a la entrada de su puesto, desempeña su labor e interactúa con sus compañeros de trabajo a lo largo de su jornada laboral. Al finalizar el día, ficha de nuevo a la salida y de nuevo, vuelve a su casa para descansar y reponerse para, a la mañana siguiente, repetir el ciclo. Una octava corta repleta de mini octavas que, en cuanto a hechos puramente externos, tiende a perpetuarse día sí y día también.

En numerosas ocasiones esto provoca en el sujeto cierta angustia vital, pues la perpetuación o repetición sistemática de sucesos, nos lleva a realizar con cierta frecuencia un análisis superficial de nuestra existencia, dónde sólo somos capaces de ver hechos idénticos que se repiten una y otra vez en un gran bucle sin fin, al igual que en el mito de Sísifo, que fue castigado por los dioses a perder la vista y a empujar perpetuamente un peñasco gigante montaña arriba hasta la cima, sólo para que volviese a caer rodando hasta el valle, desde donde debía recogerlo y empujarlo nuevamente hasta la cumbre y así indefinidamente durante toda la eternidad. No obstante, si realizamos un análisis más minucioso de nuestra realidad, podemos observar que no existen jamás dos días idénticos en nuestras vidas por más que nuestro insatisfecho ego así pretenda hacérnoslo ver.

A un nivel más detallado, podremos percibir cómo es nuestra interacción con la realidad circundante, con los demás y por ende, con nosotros mismos, reflejándonos cual espejo, en los pensamientos, palabras y actos de la vida cotidiana de todos aquellos seres humanos con los que hemos de lidiar y sirviendo como recordatorio también de que jamás ocurre nada por casualidad en nuestra vida y que todo, absolutamente todo, ocurre por un motivo determinado. La ley de la conservación de la energía funciona de forma idéntica para todo en esta realidad, desde lo macro hasta lo micro y, por tanto, no piense que los sucesos cotidianos o personas que se le presentan en su vida, ocurren sin una intención inicial y un propósito final bien definidos. Otra cosa bien distinta es que usted disponga del suficiente conocimiento interior y sabiduría para aprovechar estos eventos como lecciones de entrenamiento o aprendizaje en su trayectoria vital en esta realidad. Ahí está el reto diario.

A un nivel más microscópico, el proceso de observación continúa, pues como es arriba es abajo y como es abajo es arriba y la fractalidad, eternamente presente en la leyes de construcción de este Universo, no cesa jamás en su actividad creadora dónde, como insinuaba anteriormente, usted forma parte de lo creado y del creador, de lo observado y del observador, en un flujo energético vital de transformación continuo, convirtiéndose en transmutación desde el momento en el que usted se hace cargo por completo de toda la situación que le rodea y de su propio universo particular, aprendiendo a gestionar esa energía a su favor y de los demás.

Ampliando más todavía nuestra capacidad de abstracción y realizando en esta ocasión el recorrido inverso, de lo micro a lo macro, podemos llegar a enfocar nuestro día a día con una riqueza y una variedad llena de infinitos matices cambiantes a medida que nuestra atención consciente se centra en ellos para su análisis.

 

Es ahí cuando para muchos, aparece una llamada al cambio que se refleja o, mejor dicho, busca como reflejarse en su mundo exterior. De repente, en un trabajo que le resultaba monótono, ya no ve el trabajo en sí mismo, sino una oportunidad más de mejora y un sinfín de matices que manejar tanto en uno mismo como los demás. Lo gris adquiere de repente un variado colorido rico en matices en toda su gama de frecuencias disponibles.

Del mismo modo puede ocurrir que surja una incómoda necesidad de rechazo con todo lo viejo, con todo lo que hemos de dejar atrás para dejar el espacio suficiente para manifestar la nueva realidad emergente. Como se suele afirmar, es tirar lo viejo para que llegue lo nuevo, vaciar la copa y volver a llenarla otra vez, desdoblarse y observarse, hasta que llegue el momento en que mirando hacia atrás, descubra que usted es todos esos dobles simultáneamente y ninguno a la vez, donde ellos sólo son el resultado de una proyección holocuántica de su realidad interior.

Este proceso puede repetirse una y otra vez a lo largo de toda su vida en un permanente ciclo o vórtice en espiral ascendente que tiende a aminorar su velocidad de rotación a medida que ganamos en conocimiento y en sabiduría.

Finalmente llegamos al punto dónde ya no vemos ni a nuestros dobles ni tampoco ninguna copa que vaciar o llenar, sino tan sólo energía consciente fluyendo de forma permanente a nuestro alrededor que toma forma definida en su proyección en la realidad subjetiva tridimensional que habitamos.

Recuerde que esa energía es aquella de la cual sólo usted es el responsable final, tanto de su manejo, como de la forma definitiva que ha de tomar en el tramo de existencia que le corresponde como cocreador de este Universo general y el suyo en particular, coexistiendo a su vez con millones de Seres creadores de otras realidades pero que conviven con la suya, interseccionándose los unos con los otros, dando forma definitiva a este maravilloso Universo que juntos habitamos.

 Mundos Internos, Mundos Externos: La espiral

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Experimentos y combinaciones

formula

Las combinaciones en el lenguaje matemático clásico son: "números estudiados en combinatoria que corresponden al número de formas en que se pueden extraer subconjuntos a partir de un conjunto dado". Ampliando su significado, estas combinaciones son aplicables a cualquier sistema donde queramos observar qué variantes se producen cuando mezclamos dos o más componentes con diferentes propiedades. 

combinatorios

Cuando usted aplica esta fría metodología a la naturaleza visible o invisible que le rodea y su consciencia es capaz de abarcarla sin temor a la duda, entonces es cuando las combinaciones se disparan y se comienzan a obtener resultados tangibles según sea la intención inicial y el propósito final vertidos en el experimento.

Les pondré un ejemplo concreto de experimento, dónde utilizaré varios elementos disponibles al alcance de cualquiera:

Siéntese delante de un espejo (elemento combinatorio 1) y sientan de forma consciente que quieren establecer una comunicación con alguien a quién no ven desde hace mucho tiempo y que echan mucho de menos (elemento combinatorio 2).

A su vez, despejen de su mente cualquier atisbo racional de duda y establezca un completo desapego en las expectativas del resultado del experimento (Este acto consciente será el elemento combinatorio 3).

A todo esto sumamos sus propios sentidos multiempáticos, más o menos desarrollados, como elementos propios de percepción de la realidad no visible, sea usted consciente o no de los mismos (elemento combinatorio 4). Éste cuarto elemento pueden ser sus capacidades oníricas, telepatía, visiones, sonidos o cualquier otra forma de percepción que supere a los cinco sentidos habituales. La variedad puede ser infinita ya que cada uno de nosotros soporta o abarca ciertas características apenas desarrolladas en el estadio evolutivo actual del ser humano.

Así pues, ya tenemos los cuatro elementos combinatorios posibles.

elementos

Al establecer usted una intención inicial y un propósito final concreto, está también cerrando de forma consciente el ámbito o ecuación de elección posible sobre las variantes del conjunto esperado de resultados. Cuando ocurre todo esto, se encuentra usted perceptivo y en un estado mental suficientemente abierto para que ocurran resultados medibles.

Dichos resultados se convierten en aquello que escapa a la lógica y al mundo racional al que está tan habituado y dependerá exclusivamente de usted enlazar los puntos que han provocado dicho desenlace final.

No esperen una fácil comprobación empírica, pues en condiciones, situaciones o características aparentemente idénticas, el experimento realizado bien podría no dar los mismos resultados. ¿Invalida esto al experimento? En absoluto. Tenga en cuenta que su capacidad de controlar estos elementos combinatorios mencionados tan sutiles son finalmente, elementos alquímicos energéticos siendo tan delicados que la más mínima fluctuación en cualquiera de ellos afectará al resultado final esperado.

Para más inri, el Universo, la galaxia, todos los sistemas solares y sus respectivos planetas, no permanecen jamás en la misma situación sino que continúan su avance expansivo a través de la materia oscura variando su posición espacio-tiempo y por tanto modificando de forma sutil la cantidad de energía que reciben y generan en una determinada coordenada espacial.

Continuando con el ejercicio propuesto, quizá esa noche tenga un sueño revelador o vívido que le transmita el mensaje que, sin percatarse de forma consciente, estaba esperando. Como les decía las variantes son infinitas y los elementos combinatorios alquímicos a emplear también.

Ars combinatoria

Experimente, juegue y disfrute con la energía que le rodea, pero siempre utilizándola con un fin mayor que su acotado ego. Recuerde que el crisol de la mezcla alquímica, el soporte físico de la misma, el Grial, es usted mismo. No se engañe, el experimento y lo experimentado son finalmente lo mismo y por tanto, ni los resultados serán los mismos, ni usted será el mismo después de cada experimento.Todo es energía en movimiento, energía consciente de sí misma y que usted, con consciencia, puede llegar a percibir y manejar.

Todo cambia, todo gira, nada permanece inmóvil en este Universo ya que ese movimiento es la base de la vida, sin él estaríamos en una continua repetición, en un estancamiento perpetuo y le aseguro que eso no es lo que está planificado en esta gran obra de arte universal de la que formamos parte.

¿Esperaba usted un viaje tranquilo y confortable en su periplo? ¡Bienvenido a la realidad!

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La flexibilidad

La flexibilidad

Existen multitud de refranes y dichos populares que nos recuerdan aquello de que: más vale ser flexible como el junco, que rígido como una roca, pues aquello que es flexible crece alto hacia el cielo y simultáneamente, hunde sus raíces en la tierra para asentar sus cimientos. El tronco de dicho árbol se mece con el viento y se balancea de un lado a otro cual junco en la ribera de un río y en cada bamboleo gana un poco más de vigor y resistencia entrenándose con los elementos, el viento, la lluvia y todo tipo de inclemencias meteorológicas.

En cambio, lo rígido, aquello encerrado dentro de sí mismo y que no admite el cambio, acaba por resquebrajarse con el paso del tiempo o, en su defecto, desgastándose hasta ser una pobre caricatura de lo que era originalmente.

La vida y su influencia en nosotros es muy similar. Esta comparación, no es algo original ni novedoso que no se haya mencionado cientos de veces antes, pero sí que conviene de cuando en cuando repasar y traer a nuestra memoria este concepto disfrazado de metáfora.

Si hay algo en los humanos que todavía hoy rige su vida, es la poca flexibilidad que muestran ante todo tipo de acontecimientos vitales. Nos aferramos a nuestra verdad como si fuese única e inmutable defendiéndola con uñas y dientes si percibimos que es atacada o siquiera puesta en duda. Esto ocurrirá una y otra vez en nuestra vida hasta que no podamos comprender y sentir el punto de vista del otro y lo que a su vez, le ha llevado a tener esa visión de la realidad circundante.

La verdad egoica es aquella que nos define, que si creemos ver agredida con críticas ajenas, pone en peligro a nuestro ego. Éste genera miedo y nosotros respondemos defendiéndonos del supuesto ataque ya que asociamos ego con yo y si este se ve atacado o desautorizado, ¿qué nos queda?

Siempre estamos ante la misma trampa: confundir verdad con ego y éste, a su vez, con el yo. Un ataque al ego y sus creencias, lo asociamos con un ataque personal y, por último, creemos que también agrede a nuestra verdad inmutable y única de nuestro arquetipo individual de la existencia y de nuestra vida.

¿Eres flexible?

Como intentaba explicar en el artículo la verdad fragmentada, no existe una única verdad válida en el Universo. Es precisamente por ello que aceptar la verdad ajena, se convierte en un ejercicio de flexibilidad personal e intransferible. La flexibilidad, por tanto, nos lleva a un estado de humildad único porque en dicho acto, no sólo aceptamos la verdad del otro, sino que reconocemos de forma implícita que tampoco nuestro punto de vista es tan valedero, sino que debe acomodarse con la verdad general de la que todos formamos parte.

Igualmente conviene distinguir entre flexibilidad y sumisión. La sumisión es un acto de violación de la propia flexibilidad personal y una intromisión dentro del libre albedrío de cualquier humano. Cuando llegamos a este punto, la flexibilidad se tensa demasiado, llevando al individuo que cede a la voluntad de un tercero a un punto cercano a la ruptura.

Como de costumbre, todo debe ser balanceado entre los opuestos y debe ser llevado a su punto de equilibrio. De forma natural, la propia naturaleza nos muestra la importancia del equilibrio en todo lo que nos rodea.

Un ejemplo concreto podría ser el crecimiento de los juncos en un cañaveral o el de los eucaliptos en el bosque. El mismo roce de las ramas entre ellos, sirve de guía para unos y otros en su crecimiento, apoyándose y elevándose en sutil armonía.

Así es la flexibilidad y una de las claves principales para permitirnos un correcto crecimiento hacia las alturas.

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Take a walk on the wild side

Una vez que caminamos por nuestra propia senda y nos percatamos de que la verdad absoluta no existe y nos hemos empezado a convertir en algo más flexible de lo que inicialmente eramos, vamos expandiendo de forma paulatina nuestra esfera de consciencia dónde, ampliando poco a poco la superficie del círculo, comenzamos a abarcar nuevos espacios inicialmente ocultos a nuestros sentidos.

Esa nueva superficie ampliada A, es lo que podemos denominar como ΔC, siendo C la consciencia que podemos soportar en nuestro universo particular de creación y observación. El ego no le permitirá ver más allá de lo que desea ver, pero el Ser como unidad adimensional tiene acceso a todo aquello que necesita integrar o comprender. Por último, usted como humano que comienza a descubrir la realidad se encuentra, en cierta forma, atrapado entre ambos.

Poco a poco y sin que se percate de ello de forma consciente, irá surgiendo en su interior una llama que alumbrará su camino. Tenuemente al comienzo pero, a medida que aprenda a confiar en ella y desarrolle sus sentidos multiempáticos -la famosa intuición entre otros- se irá adentrando cada vez más en terrenos que hasta entonces apenas había siquiera considerado. Se trata de adentrarse en lo desconocido para el ego, pero sabido para el Ser.

Esos primeros pasos balbuceantes se asemejan a los de un niño aprendiendo a caminar. Surgirá el temor y llegarán los tropiezos y caídas en el camino pero si mantiene su voluntad firme y aplica constancia en su decisión, se internará en parajes que hasta entonces eran inescrutables para usted. Se está comenzando a internar en una zona peligrosa para su ego y ahí es dónde pueden llegar a saltar todos sus mecanismos defensivos.

La duda comienza a crecer en su interior. Esa duda parece razonable, porque está sujeta a la lógica, a su lado más racional, al lado izquierdo del cerebro y es probable que la escuche. Dará entonces un paso atrás y retrocederá a su anterior zona de seguridad, dónde su Universo acotado y seguro, le volverá a transmitir una falsa sensación de tranquilidad y confort, al igual que una madre le canta una nana a su pequeño para calmarlo y adormecerlo nuevamente.

Pero en todo este proceso surge un inconveniente, una vez que usted ha pasado a la zona peligrosa, una vez que ha traspasado por primera vez el velo de lo conocido y haya transitado por el lado salvaje, ya no hay vuelta atrás posible. Al igual que en Matrix, se ha tragado la pastilla roja y puede momentáneamente ignorar eso que ha vislumbrado, pero tarde o temprano si es usted un buscador honesto consigo mismo, volverá a recibir la llamada y sentir de nuevo esa astilla tan molesta que se clava en su corazón y en su mente llamando silenciosa desde su interior.

Cuanto más vuelva al país de las maravillas, más querrá saber y adentrarse en él. Sentirá un furibundo impulso de búsqueda de información externa a usted y, como guía en la oscuridad, unas veces le indicará que su camino es correcto o bien que la ruta que sigue no es la suya. Pasará un tiempo más y es probable que tanta información acabe por cansarle, agotarle e incluso aburrirle, pero la puerta ya está permanentemente abierta.

No espere destellos de luz, fuegos de artificio o luces de neón señalando su paso. El camino que empezará a percibir es duro inicialmente y le llevará por dificultosos derroteros que le obligarán a plantearse todo aquello que daba por sentado de usted mismo y de la realidad que le rodea. Recuerde además que la gente no quiere saber la verdad incómoda y comúnmente prefieren las mentiras confortables para mantenerse estable y tranquila, pero estancada.

Una vez que se haya llenado de información externa, su círculo o esfera de consciencia se habrá extendido hasta un límite lo suficientemente grande que habrá saciado a su Universo particular y su sed de conocimiento, sin embargo, el proceso no finaliza ahí. Llegado el momento y una vez que retomamos el punto de quietud, se dispara de forma sutil, un curioso mecanismo interno que le lleva a integrar en su universo particular el conocimiento adquirido, dándole la forma que su Ser necesita y no la que el ego desea de forma muy similar a como funciona un toroide senoidal que vuelve a traer información de vuelta a su Yo más profundo. La copa se vacía y transmuta en otra energía para dar cabida a su vez, a la nueva información que le llegará y que su modificado universo interno le hará buscar.

Toroide

Este proceso se repetirá una y otra vez hasta que llegado un determinado momento, la búsqueda cesará y tan sólo percibirá una extraña sensación de certeza, de conocimiento, de seguridad en sus acciones y, donde antes apenas conseguía gatear con miedo a lo desconocido, ahora se dejará guiar por esa llama interna suya, personal e intransferible que ha sido marcada para usted en su propio ADN de creación.

¿Lo escucha? Preste atención. Es la necesidad de silencio que se abre paso en su mente. Es la primera llamada de su Ser emitiendo una señal que se perpetúa a través de toda la creación consciente.

Le llama a usted.

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La verdad fragmentada

La Verdad fragmentada

Supongamos que estamos en territorio tomado por el enemigo. Las comunicaciones están intervenidas o no son fiables. Enviar a emisarios también se ha intentado pero se ha demostrado que son fáciles de interceptar o bien de tergiversar su mensaje. ¿Cómo podemos provocar la insurrección del pueblo ocupado, esclavizado y dormido?

Simple y complicado a la vez, convirtiendo a cada uno de sus ciudadanos en divulgadores de otra información sin que siquiera sepan que la llevan consigo, entrenando a cada uno de sus ciudadanos en guerrilleros dentro del sistema, en insurgentes tras las líneas enemigas, transformando al pueblo dominado en rebelde con causa, rebelde con información, rebelde con un propósito: la transmisión de información.

Pero, ¿cómo empieza el proceso? Imaginemos una foto de un puzzle ya montado. En ese momento, la imagen tiene sentido, tiene un significado y un claro objetivo. Como lo que interesa es la transmisión y asegurar que el mensaje llegue, lo más efectivo es tirar y mezclar aleatoriamente todas las partes del rompecabezas, dando a cada uno, una única pieza de dicho puzzle.

A partir de ese momento, el proceso se pone en marcha y en la mente de cada individuo, sin que el sujeto sea consciente de ello, comienza la búsqueda de la verdad, la forma de encajar su visión de la realidad, su pieza, con otra cercana a su realidad y que encaje en su acotada visión de su propio universo particular. El individuo no tiene en mente el cuadro completo que debe construir, pero lo que sí tiene, es una percepción de todas las piezas similares que pueden encajar en su sistema, en su esfera de consciencia particular.

Una vez se encaja la primera pieza, el proceso se torna exponencial. Buscamos primero una pieza, luego dos, tres, cinco y así hasta el infinito, cual sucesión de Fibonacci viviente y mientras estamos inmersos en este proceso, vamos además ampliando de forma sucesiva nuestra esfera de consciencia, instalando nuevos upgrades en el software que maneja a la máquina humana.

El puzzle individual y colectivo

Durante este proceso, el individuo atento y perspicaz a la realidad circundante, va percibiendo que así como al principio no veía más allá de la pieza número dos y posteriormente pudo abarcarla, comienza a surgir en su mente una duda en forma de pregunta: ¿Es esto que veo toda la realidad? y, basándose en su propia experiencia, deduce que siempre hay algo más, que siempre habrá una nueva puerta que nos llevará a la siguiente fase, a un siguiente nivel, donde empezamos a vislumbrar entre la niebla el cuadro completo, la gran obra de arte que compone el Universo.

Cuando ocurre ese destello, esa chispa, ya no hay vuelta atrás y el buscador también empieza a deducir, pasado un tiempo de asimilación, que no existe separación entre lo que se busca y lo buscado. Que la pieza buscada no era algo externo a sí mismo sino que se escondía en su interior. Es ahí cuando por fin nos damos cuenta de que la verdad absoluta no existe y que nadie es poseedor de la misma pues ésta figura repartida entre cada uno de los Seres Conscientes que habitan el universo.

Una vez más y recordando las palabras del gran Hermes Trismegisto, es cuando cobra sentido el principio de Polaridad que se menciona en el Kybalión: "Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse".

No piense el lector aferrándose a su propia verdad que esto que se explica se circunscribe al mal llamado ámbito espiritual, sino que abarca toda nuestra realidad percibida. Dicho de otra forma, la verdad que hoy nos vale, la que da sentido a nuestra realidad, mañana no nos servirá y no por el hecho de que fuese falsa, sino porque ya ha servido a su propósito en nuestro camino vital permitiéndonos ascender un nuevo peldaño en nuestro descubrimiento de lo real.

Cómo explicaba en el artículo anterior, la inspiración juega, junto con otros factores, un papel determinante en este recorrido de acceso a la gran Verdad que se oculta ante nuestros ojos. Construyan pues el puzzle de lo real en sus vidas y descubran las nuevas piezas que forman su realidad circundante más próxima pero recuerden no aferrarse demasiado a la misma porque lo que hoy les ha servido, es posible que mañana tengan que dejarlo atrás en su camino.

 

El junco y el roble
"A la orilla de un río, un roble fue derribado por una tormenta y, arrastrado por la corriente, una de sus ramas se encontró con un junco crecido en un juncal cerca de la ribera. El impacto produjo un gran desconcierto en el roble que no pudo evitar preguntarle al junco cómo había logrado mantenerse sano y salvo, en medio de una tempestad que, por su furia, incluso había sido capaz de arrancar de raíz un roble. El porqué, dijo el junco, consiste en que yo logro mi seguridad mediante una habilidad opuesta a la tuya: en vez de permanecer inflexible y testarudo, me adapto ante las ráfagas del viento y no sucumbo." 

Amaral - El Universo sobre mi

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