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La verdad fragmentada

La Verdad fragmentada

Supongamos que estamos en territorio tomado por el enemigo. Las comunicaciones están intervenidas o no son fiables. Enviar a emisarios también se ha intentado pero se ha demostrado que son fáciles de interceptar o bien de tergiversar su mensaje. ¿Cómo podemos provocar la insurrección del pueblo ocupado, esclavizado y dormido?

Simple y complicado a la vez, convirtiendo a cada uno de sus ciudadanos en divulgadores de otra información sin que siquiera sepan que la llevan consigo, entrenando a cada uno de sus ciudadanos en guerrilleros dentro del sistema, en insurgentes tras las líneas enemigas, transformando al pueblo dominado en rebelde con causa, rebelde con información, rebelde con un propósito: la transmisión de información.

Pero, ¿cómo empieza el proceso? Imaginemos una foto de un puzzle ya montado. En ese momento, la imagen tiene sentido, tiene un significado y un claro objetivo. Como lo que interesa es la transmisión y asegurar que el mensaje llegue, lo más efectivo es tirar y mezclar aleatoriamente todas las partes del rompecabezas, dando a cada uno, una única pieza de dicho puzzle.

A partir de ese momento, el proceso se pone en marcha y en la mente de cada individuo, sin que el sujeto sea consciente de ello, comienza la búsqueda de la verdad, la forma de encajar su visión de la realidad, su pieza, con otra cercana a su realidad y que encaje en su acotada visión de su propio universo particular. El individuo no tiene en mente el cuadro completo que debe construir, pero lo que sí tiene, es una percepción de todas las piezas similares que pueden encajar en su sistema, en su esfera de consciencia particular.

Una vez se encaja la primera pieza, el proceso se torna exponencial. Buscamos primero una pieza, luego dos, tres, cinco y así hasta el infinito, cual sucesión de Fibonacci viviente y mientras estamos inmersos en este proceso, vamos además ampliando de forma sucesiva nuestra esfera de consciencia, instalando nuevos upgrades en el software que maneja a la máquina humana.

El puzzle individual y colectivo

Durante este proceso, el individuo atento y perspicaz a la realidad circundante, va percibiendo que así como al principio no veía más allá de la pieza número dos y posteriormente pudo abarcarla, comienza a surgir en su mente una duda en forma de pregunta: ¿Es esto que veo toda la realidad? y, basándose en su propia experiencia, deduce que siempre hay algo más, que siempre habrá una nueva puerta que nos llevará a la siguiente fase, a un siguiente nivel, donde empezamos a vislumbrar entre la niebla el cuadro completo, la gran obra de arte que compone el Universo.

Cuando ocurre ese destello, esa chispa, ya no hay vuelta atrás y el buscador también empieza a deducir, pasado un tiempo de asimilación, que no existe separación entre lo que se busca y lo buscado. Que la pieza buscada no era algo externo a sí mismo sino que se escondía en su interior. Es ahí cuando por fin nos damos cuenta de que la verdad absoluta no existe y que nadie es poseedor de la misma pues ésta figura repartida entre cada uno de los Seres Conscientes que habitan el universo.

Una vez más y recordando las palabras del gran Hermes Trismegisto, es cuando cobra sentido el principio de Polaridad que se menciona en el Kybalión: "Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse".

No piense el lector aferrándose a su propia verdad que esto que se explica se circunscribe al mal llamado ámbito espiritual, sino que abarca toda nuestra realidad percibida. Dicho de otra forma, la verdad que hoy nos vale, la que da sentido a nuestra realidad, mañana no nos servirá y no por el hecho de que fuese falsa, sino porque ya ha servido a su propósito en nuestro camino vital permitiéndonos ascender un nuevo peldaño en nuestro descubrimiento de lo real.

Cómo explicaba en el artículo anterior, la inspiración juega, junto con otros factores, un papel determinante en este recorrido de acceso a la gran Verdad que se oculta ante nuestros ojos. Construyan pues el puzzle de lo real en sus vidas y descubran las nuevas piezas que forman su realidad circundante más próxima pero recuerden no aferrarse demasiado a la misma porque lo que hoy les ha servido, es posible que mañana tengan que dejarlo atrás en su camino.

 

El junco y el roble
"A la orilla de un río, un roble fue derribado por una tormenta y, arrastrado por la corriente, una de sus ramas se encontró con un junco crecido en un juncal cerca de la ribera. El impacto produjo un gran desconcierto en el roble que no pudo evitar preguntarle al junco cómo había logrado mantenerse sano y salvo, en medio de una tempestad que, por su furia, incluso había sido capaz de arrancar de raíz un roble. El porqué, dijo el junco, consiste en que yo logro mi seguridad mediante una habilidad opuesta a la tuya: en vez de permanecer inflexible y testarudo, me adapto ante las ráfagas del viento y no sucumbo." 

Amaral - El Universo sobre mi

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La inspiración

Charlando en cierta ocasión con un amigo y bajo la luz de la luna, comentábamos aquello tan manido de qué es lo que tengo que hacer ahora en mi vida. Aunque aparentemente no lo parezca, en la misma pregunta se encuentra la respuesta. ¿Dónde? En la duda, en la falta de confianza en nosotros mismos y nuestro potencial oculto. La falta de FE entendida como Frecuencia y Energía que todo lo mueve, marca esa disyuntiva.

Es fácil de decir me recriminará el lector, pero hagan un pequeño ejercicio de memoria y recuerden todas aquellas ocasiones en que estando ustedes atascados en su vida, apareció en el momento adecuado, justo aquello que necesitaban para retomar su camino con nuevo impulso. Una persona, un anuncio, unas palabras escuchadas en una conversación casual y, en definitiva, cualquier cosa que de repente y sin saber por qué enciende una bombilla en nuestro interior, dándonos la capacidad, fe o como ustedes lo quieran llamar, para seguir adelante en nuestra trayectoria vital. A eso, le llamo inspiración.

La inspiración

¿Cuántos hombres y mujeres han pasado por este punto a lo largo de la historia? Unos famosos y otros anónimos pero todos los que escucharon esa potente llamada, retomaron el camino y el control de su destino conservando esa llama encendida, descartando cualquier tipo de duda y manteniendo un nivel de fe tremendamente elevado que les ayudó a mantenerse en el camino, ¿Fe en qué? Fe en ustedes mismos, en sus capacidades latentes por descubrir y entrenar y, por último y no menos importante, confianza en el propósito final que les trajo aquí.

Tengan en cuenta que la duda es una buena amiga de su hermano mayor, el miedo, que se disfraza de muy sutiles formas manteniéndonos alejados de nuestro propósito final en la octava media que es nuestra vida.

En los momentos de mayor oleaje y de más furiosa tormenta emocional, es justo cuando tenemos que recurrir a nuestro punto de quietud. El silencio, la calma, la soledad, para poder alejarnos lo suficiente de todo lo que nos rodea, incluyendo nuestro ego y sus yoes, para poder así indagar o sencillamente esperar que la inspiración aparezca.

A veces no es necesario hacer nada en concreto para que se manifieste, sino tan sólo dejarle el espacio suficiente para que pueda fluir y llegar hasta nosotros. Es la llama interna, es nuestro yo más profundo, es nuestro niño interior, es nuestro subconsciente, es nuestro SER que se expresa a través del espacio-tiempo y llega hasta nosotros.

Después y manteniendo cada vez más tiempo ese nivel de frecuencia necesario para que se manifieste y, manteniendo la fe y una fuerte confianza en el proceso en marcha, veremos cómo en esta realidad las señales comienzan a aparecer indicándonos el camino a seguir.

Como mencionaba en el artículo el bueno, el feo y el malo"ningún pensamiento es fútil, sino que toma forma en esta u otra realidad". Una de las llaves que hace que éste tome forma, es precisamente el que da título a este artículo, la inspiración. Frecuentemente por la mañana al despertarnos aparecen en nuestra base de datos mental ideas acompañadas de imágenes o sonidos que hasta el mismo día anterior nunca se nos hubiesen ocurrido. ¿De dónde surgen las musas? De esa base de datos colectiva de pensamientos e ideas que esperan a su vez, que alguien les de forma, cual barro antes de formar la vasija en manos de un buen artesano. Como siempre, recuerden que su propio nivel energético, sean o no conscientes del mismo, determinará la calidad de los materiales recuperados de esa base de datos universal.

Podemos resumir el proceso en la siguiente y sencilla suma:

PENSAMIENTO + CONSCIENCIA = INSPIRACIÓN

Recuerde aquello que siempre le repiten en sus chequeos médicos: "inspire, espire, inspire, espire". Inspirar es captar, espirar es soltar, sólo así lo nuevo puede ocupar el espacio de lo viejo. Inspire su vida pues y de esta manera inspire también la de los demás, vaciando la copa para volver a llenarla, hasta que finalmente algún día, descubra que la copa nunca había existido.

inspirar y espirar

Link de interés: Investigación científica concluye que la humanidad está conectada por una conciencia colectiva

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El engranaje

Cuando hablamos de Universo, tendemos a imaginarlo como un vasto espacio de estrellas y galaxias esparcidas en medio de una inmensa nada que flota en un espacio infinito, frío y lleno de oscuridad. Esta visión puramente mecanicista y restringida a los cinco sentidos de la máquina humana es, cuando menos limitante, ya que acota a un margen de percepción ridículo una idea que apenas somos capaces de abarcar.

El engranaje universalLos grandes genios de este Universo siempre se han caracterizado por ir más allá de lo establecido, ampliando fronteras y, con mucha frecuencia, enfrentándose al descrédito de sus colegas, además de sufrir persecución por las autoridades del momento o incluso la misma muerte. El racionalismo científico y el concepto newtoniano materialista del Universo, han pasado de ser una herramienta flexible más para llegar a la Verdad, a convertirse en un paradigma rígido y casi pseudo-religioso, cuando hasta hace apenas unos pocos años, jamás se hubiese permitido semejante usurpación de funciones.

La ciencia no es nada en si misma si no se supedita su utilización a investigar y ampliar puntos de vista, romper con lo establecido y llegar a donde ningún otro ha llegado antes, siempre con una clara vocación de servicio a sus iguales y por ende a toda la Humanidad. Para ello, es imprescindible aceptar que TODO es posible salvo que se demuestre lo contrario, cambiando así el paradigma que nos lleva a descartar a priori posibles opciones por disparatadas que puedan sonar inicialmente a nuestro ego.

"La Ciencia no es sino una perversión de sí misma a menos que tenga como objetivo final el mejoramiento de la humanidad." Nikola Tesla.

El agnosticismo se convierte así, en una guía que nos devuelve a la humildad de aceptar que no lo sabemos todo y que debemos expandir nuestra esfera de consciencia hasta el límite de cuestionarlo todo de forma permanente. El hecho de cuestionar lo ya corroborado hasta el momento, puede sonar al lector como un auténtico disparate, una sandez digna de un loco que sólo contribuye a hacernos retroceder en conceptos que "siempre" han estado ahí. Nada más lejos de la realidad. Las teorías científicas, los hechos probados hasta una determinada fecha, son necesarios y han sido los cimientos que nos han permitido llegar a dónde estamos y aunque hayamos descubierto que ya no nos sirven, son justamente los que nos han allanado el camino para llegar a este nuevo punto de inflexión. 

“Mi padre solía decir que él creía en seis cosas imposibles antes de desayunar…” Alicia en el país de las maravillas.

En realidad y, aplicando del Kybalión la ley de correspondencia (como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba) esto mismo es lo que ocurre en en nuestro universo particular en muchos encuentros de nuestra vida. Ciertas experiencias nos sirven para llegar a un punto y "misteriosamente" a partir de un determinado suceso, los caminos comienzan a distanciarse sin que aparentemente nada externo haya ocurrido. Como humanos nos preguntamos qué ocurre, qué nos ha sucedido, ¿es mi culpa?, ¿es tu culpa? y nuestros cimientos egoicos de seguridad y confortabilidad se ven sacudidos y todo parece derrumbarse a nuestro alrededor sin que seamos capaces a primera vista de comprender nada. Pero si conseguimos ir más allá, veremos que todo forma parte de un todo. Que no somos piezas aisladas del Universo y nuestras pequeñas acciones diarias contribuyen de formas que hoy todavía no somos capaces de comprender de forma completa, a inyectar el carburante que nosotros mismos generamos y que permite el funcionamiento de ese misterioso engranaje mágico y misterioso que llamamos Universo.

Por tanto si actúan en consecuencia con aquello que piensan, dicen y hacen y lo consiguen modular con la consideración externa hacia el prójimo, practicando la empatía y consiguiendo ponerse en los zapatos del otro y sentir lo que el siente, habrán logrado contribuir en la parte que les toca a esa vasta maquinaria universal alimentando con una energía consciente el combustible que todo lo mueve y a todos nos une. 

La pregunta es, ¿con qué energía voy a alimentar mi universo particular y por tanto el general? Yo ya lo he decidido.

¿Y usted?

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El bueno, el feo y el malo

El bueno, el feo y el malo

El bueno, el feo y el malo es una película del famoso género espagueti-western del año 1966 y que nos presenta a tres personajes con unas características bien definidas:

  • El bueno: Es el pistolero con principios, tibio y centrado que sólo desenfunda si es absolutamente necesario.

  • El feo: Nos presenta a un personaje sucio, desaliñado, andrajoso si bien no carente de cierta bondad, pero astuto y pillo y a la vez falto de cierta moralidad, salvo aquella que le beneficia de forma egoísta.

  • El malo: Es el personaje sin moral, de perfil psicópata, carente de todo tipo de empatía hacia el prójimo y a quién no sólo no le preocupa lo más mínimo el dolor ajeno, sino que contribuye con sus acciones a su sufrimiento sin el menor atisbo de piedad ni remordimiento.

Estos tres personajes me servirán en cierta medida para ilustrar el oscilamiento metafórico del péndulo que rige nuestra vida de forma silenciosa y que baila libremente a merced de las emociones que nos dominan, arrastrándonos en numerosas ocasiones a terribles tormentas internas de alto coste energético. Si imaginamos dicho péndulo y sus estados asociados a nuestros tres protagonistas podemos situarlos de la forma siguiente:

El péndulo de Foucault

  • En un extremo del balanceo está el malo, alimentado por un determinado tipo de energía de baja vibración, que se resume en el miedo y todas sus variantes.

  • En el otro extremo está el feo, que aunque menos malo, no deja de necesitar también cierto tipo de energía de otra índole que, en este caso, vincularé a todo lo opuesto y, haciendo una matización en el personaje cinematográfico, lo asociaremos con el bien y todas sus variantes, incluyendo las corrientes nueva-eiristas dónde todo es correcto y la resignación ante un hecho y su aceptación es lo habitual.

  • Por último, en el punto intermedio, en el punto de equilibrio del péndulo o punto de quietud, hallamos al bueno que equilibra ambos opuestos. Como hemos mencionado, representa al tibio, al que mantiene la frialdad en todas las situaciones y corrige y balancea de forma consciente las citadas energías, permitiendo además al individuo, un aprovechamiento de gran calidad y máxima optimización energética.

En la vida es frecuente en numerosos seres humanos lo que llamo el: efecto sismógrafo magnitud 8, dónde la aguja marca unas oscilaciones furibundas lejos del punto de quietud, del centro o del punto cero emocional. El desgaste energético ocasionado es enorme y el sujeto se ve zarandeado de babor a estribor, cual timonel de un barco que navega en medio de la tormenta perfecta y del que apenas es capaz de mantener el rumbo. Este balanceo constante y esa excesiva generación de energética no es gratuita ni queda sin consecuencias.

Sismógrafo

En primer lugar consume nuestra propia energía vital cual pila de la matrix y permitimos que fluya a lugares dónde no nos es útil en absoluto. Además, recuperar esa energía no es trivial e implica de nuevo un consumo energético en sentido opuesto para, de nuevo, intentar equilibrar la balanza aunque se haga de forma inconsciente. El Kybalión expresa perfectamente este punto con el principio de ritmo: "Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación".

En segundo lugar, recuerden además otros dos principios que suelen ir enlazados, uno de ellos es el afamado principio de conservación de la energía que afirma que "ni se crea ni se destruye, sólo se transforma" dónde la calidad obtenida de esa energía, no afecta sólo a nuestros sentimientos y emociones, sino que alimenta a otros universos, tomando forma. No existe ningún pensamiento fútil. Todo pensamiento toma forma en algún nivel. Recuerden que todo tiene consecuencias como bien explica el Kybalión en su principio de causa y efecto: "Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte o azar no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley".

Sean por tanto conscientes de qué energía generan en cada momento de su existencia y dominen a sus luces y a sus sombras. Abrácenlas y compréndanlas para así poder transmutarlas en la energía que usted necesita, convirtiéndose en el timonel de su propio barco, ajeno a las oscilaciones del péndulo entre el feo y el malo, para acabar transformándose a usted mismo en el bueno y aquello que usted está destinado a Ser.

Un trabajo que, por cierto, sólo a usted le corresponde.

 

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La insoportable levedad del No Ser

En nuestra forma de pensar tan mecanizada, es frecuente no traspasar nunca el velo de lo desconocido, estancándonos en una pobre parodia de aquello en lo que deberíamos convertirnos, en aquello que deberíamos llegar a SER.

Cuando vamos dando tumbos por la vida, tropezamos de forma reiterada en el hecho de no realizar un análisis personal de: de dónde venimos, dónde estamos y a dónde vamos. Es necesario plantearse de forma periódica analizar quiénes eramos, en un estudio retrospectivo de uno mismo, tanto en la relación con los demás, cómo con nosotros mismos. ¿Quién era cuando estudiaba en el instituto o cuándo tuve aquella relación o acabé aquellos estudios o aquel trabajo?

En esa retrospectiva, es habitual detectar unos puntos de inflexión en los cuales se cierra un viejo ciclo y otro nuevo comienza. Estos hitos vitales son los que dirigen y marcan nuestro destino final en el maravilloso y misterioso sendero de la vida.

Si hacemos de forma honesta y humilde esta tarea, podemos detectar fácilmente aquellos puntos dónde caemos de forma reiterativa y periódica a lo largo de los años. Ciclos de recurrencia en los cuales repetimos de forma sistemática sucesos, acontecimientos, relaciones, trabajos o cualquier hecho externo que traduzca y refleje nuestro divagar interno.

Esta valoración vital y detección de hitos de éxito, o bien, puntos de recurrencia, son los que señalan y dirigen la octava de nuestra existencia sin que apenas seamos conscientes de la misma.

¿Cuántas veces al mirar atrás hemos podido apreciar que aquello que parecía no guardar ninguna relación con tal o cual suceso, en el fondo estaban íntimamente relacionados? El principio de causalidad que tan magistralmente explica El Kybalión, lo abarca a la perfección.

Sin embargo, ¿qué ocurre cuando no hacemos este trabajo interno? Se traduce en el fenómeno que podemos etiquetar como: la insoportable levedad del NO SER.

La insoportable levedad del No SerAl no realizar este análisis personal, vamos por la vida a la deriva y sin rumbo fijo, cómo una barca sin timón o cómo los discursos incoherentes dónde, sin ton ni son, saltamos de un personaje a otro y de una octava a otra, trazando finalmente un camino vital plagado de incoherencia con nosotros mismos y con los demás. Incoherencia que se demuestra entre el ruido que se produce en los pensamientos, palabras y actos que trasladamos al mundo externo.

Ayer FUI otro, hoy SOY y mañana SERé distinto pero, lo que si sé, es que cuando un buen día haga una pausa en el camino recorrido y mire hacia atrás desde lo alto de la colina, buscaré esa coherencia y dejaré que ésta me guíe a mi siguiente destino en el camino de la vida y así, la insoportable levedad del NO SER, dará paso lenta pero inexorablemente, a la alegría de SER aquello que debo SER en cada minuto de la existencia.

No permita que la levedad domine su vida y conviértase en su propio mago creador, transformándose una y otra vez en aquello que está destinado a SER.

"Tienes lo mismo que todo el mundo; toda una vida". The Sandman. Neil Gaiman.

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