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No se ofusque y recicle la basura

Observar lo que sucede a nuestro alrededor y conocer o intuir quién nos gobierna, puede llevarnos con peligrosa frecuencia a mimetizarnos con aquello que pretendemos combatir. Recordemos aquí la conocida frase de Jung: "Aquello a lo que te resistes, persiste". Por tanto la única forma de depurar las profundas y densas capas de oscuridad que todavía pululan por el planeta es observarlas, comprenderlas, para así poder transformarlas, proponiendo una alternativa mucho más óptima, luminosa y coherente con el Universo que nos rodea.

Un error habitual es luchar contra algo en lugar de aceptarlo como lo que es. Esta aceptación está muy lejos de ser pasiva. Ha de ser extremadamente activa y siempre sujeta a un análisis lo más profundo, riguroso y meticuloso posible para así llegar a entender aquello que después se ha de transmutar.

Desde un punto de vista energético, convertir en propósito u objetivo destruir u oponerse a cualquier otra energía, sea esta mental, física o espiritual, genera a su vez una energía similar pero con polaridad opuesta contribuyendo a alimentarla y darle mayor poder. Lo irónico de este asunto es que a mayor oposición no constructiva, mayor energía transferida hacia lo que se pretendía ingenuamente eliminar.

No suele haber excepciones a esta regla en el Universo. Desde la psicología, hasta la economía, pasando por la política y desde los sistemas organizativos más simples hasta los más complejos, en todos ellos aunque con diferente terminología, se esconde siempre el mensaje implícito previo de: "Acepta lo que es", como un susurro del viento entre las hojas, apagado y lejano, pero persistente para el oído entrenado.

Como bien dice el Kybalión en su principio de polaridad que afirma que: "Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse", no importa tanto el qué sino más bien el cómo, puesto que el qué en el fondo es la misma cosa, sólo variando por tanto el cómo o grado de lo observado, siendo así el hecho observado el mismo pero cambiando tan sólo su intensidad.

Como decíamos anteriormente, el peligro subyacente es además la posibilidad de finalmente acabar convirtiéndose en aquello a lo que uno inicialmente se oponía, de tal forma que se crea un vínculo invisible de simbiosis enfermiza dónde uno no existe si tampoco existe su opuesto, entrando de nuevo en la trampa de la dualidad con tendencia a la separación doble en lugar de a la integración triple.

Utilizando una conocida referencia cinematográfica, luchar contra el poder oscuro puede hacerte caer en sus garras. Además como afirmaba Darth Vader en la misma saga y haciendo una referencia a la energía invisible del universo: "No se ofusque con su tecnología y recuerde que no hay nada más poderoso que la fuerza". Sustituya la palabra fuerza por energía y descubrirá que realidad y ficción se separan por una delgada línea dónde finalmente lo más importante es enfocar dicha energía en el propósito que la vida y usted mismo han decidido plasmar en este lugar de la galaxia que habitamos.

Finalmente usted mismo no deja de ser energía autoconsciente dónde si maneja adecuadamente las leyes de:

  1. Atracción
  2. Intención
  3. Benevolencia

Acabará generando como resultado final el tan deseado Equilibrio que tanto usted como el mundo necesitan. No se rinda ni tampoco se desanime y confíe en el proceso puesto en marcha porque todo llega cuando tiene que llegar y usted como cocreador tiene mucho más poder del que le quieren hacer creer en su vida y en el universo que le rodea.

A.I.B.E.

Falta resiliencia

resiliencia flor

Cuando miro a mi alrededor y observo la poca capacidad de recuperación frente a la frustración y lucha de nuestra sociedad circundante, no dejo de asombrarme y exasperarme a partes iguales. Si las cosas no salen tal y como habíamos planeado, una secuencia de reacciones muy habituales suelen ser la desesperanza, la indignación, el enfado, la protesta, el hartazgo y la resignación. Bajo el cómodo argumento de "para qué voy a cambiar si ya me va bien así, que se esfuerce otro" se esconde el miedo y la cobardía que puede escucharse tanto desde el espectro más revolucionario hasta el más conservador en nuestra infantilizada sociedad. Unos porque sufren frustración por no conseguir cambiar el status-quo imperante y a los otros porque ya les va bien tal cuál está. Ambas corrientes son polaridades opuestas dentro del mismo espectro de observación y no dejan de mostrarnos cuan resignado, cómodo y egoísta es el humano medio del planeta.

Yendo un poco más al fondo de la cuestión podemos dividir a grosso modo ese espectro en dos subconjuntos muy representativos:

-"EstáMuyBienPeroQueEsDeLoMio": Este grupo es aquel que abarca tanto a las clásicas corrientes conservadoras, como a avaros, materialistas inconscientes o aquellos de visión más interesada y cortoplacista. Suelen ser individuos con poca o nula empatía y que responden al patrón de comportamiento de "primero yo, después yo y antes yo" que representa tan bien a nuestra sociedad individualista y desconectada.
-"CambiemosTodoParaNoCambiarNada": Aquí podemos incluir a todos los revolucionarios de toda índole. Desde idealistas e iluminados hasta soñadores ilusos de todo tipo que suelen desencadenar una revolución para finalmente dejar todo como inicialmente estaba porque muchas veces encuentran más fácil cambiar lo externo que enfrentarse a lo interno.

El primer grupo que, hasta ahora podría tener cierto sentido su existencia acorde al nivel de consciencia de la humanidad, tiende a desaparecer de forma lenta pero gradual. Basa su discurso en la desconexión absoluta de la persona con el resto del universo. Por tanto se impone el concepto ególatra y narcisista del hombre hecho a sí mismo en solitario, incluso en contra de la sociedad que según él se opondría a su avance. Es la filosofía de "Si quieres, puedes", "Si te esfuerzas lo puedes conseguir", etc. que esconde la mentira implícita de que las circunstancias que rodean al individuo no influyen en su resultado pues según esta premisa, es el humano solitario cual lobo estepario el que, al margen de cualquier circunstancia, marca la diferencia. El argumento final que no se dice pero que esconde tal razonamiento, lleva como contrapartida que si no consigues tu objetivo es por tu "culpa", porque no te has esforzado lo suficiente, porque no creías en tu proyecto o porque has vivido por encima de tus posibilidades. El ya caduco concepto de "yo me lo guiso, yo me lo como y a ti que te den morcilla" ha permitido llegar hasta aquí basándose en este sistema, pero es más que evidente que ya no es suficiente y que este patrón de pensamiento obsoleto ha alcanzado su techo, superado ya por una nueva y naciente forma de ver y crear el mundo.

El segundo grupo son los revolucionarios de postín, aquellos que tienen grandes sueños y grandes ideales que con frecuencia llevan a cabo grandes movimientos y revueltas que finalmente acaban por utilizar métodos y sistemas similares de aquellos a quiénes pretendían derrocar. En este caso este grupo falla debido a que no se puede comenzar una revolución sin revolucionarios al igual que no se puede establecer una república sin republicanos. Por tanto no se puede obviar la evolución personal en la mente del individuo, para pretender sustituirlo e imponerlo desde un politburó adoctrinador que lo llevará en la dirección que más le conviene, por supuesto siempre por su propio bien. Aquí el sujeto renuncia a su propio análisis y anula su capacidad de discernimiento en favor del mayor bien revolucionario. Conocemos muchos casos similares que tampoco han dado los resultados esperados aún estando cargando de grandes intenciones en sus orígenes.

confluencia cuadro

Frente a este juego de opuestos existe una tercera vía que permite la integración paulatina y mesurada de ambas corrientes. Se trata de iniciar una confluencia de ambas corrientes en una nueva rama común integradora y complementaria frente al viejo sistema cabalístico de juego de opuestos dónde para ganar, la incitación maquiavélica hacia la separación ha de ser continuamente inoculada y alimentada por todos los medios en el pensamiento social, manteniendo así, una gran farsa de distracción perfecta para dividirnos y por ende debilitarnos.

Como decía, ese movimiento de comunes unidos por un mismo propósito ha de superar al viejo paradigma firmemente establecido de izquierdas y derechas y subir así un nuevo peldaño en su discurso. Por otra parte esta es una idea nada novedosa pero que conviene recordar (Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón): Son las masas contra las clases, la lucha de oprimidos contra opresores pero ligándola también a la lucha interna del humano consigo mismo. A medida que éste se va haciendo consciente del mundo que le rodea, su mirada hacia si mismo y hacia los demás se transmuta, el egoísmo rancio se va diluyendo, siendo paulatinamente sustituido por una nueva conciencia más práctica, solidaria y beneficiosa a largo plazo, tanto para él como para la sociedad.

Ese sentir interno expansivo, se contagia de persona a persona y va constituyendo movimientos sociales y dinámicas de grupo dónde se comparte una nueva visión del mundo (nueva para nuestra actual civilización, no así para muchas que han existido anteriormente sobre el planeta). Esta nueva visión es unificadora en todos los aspectos, desde el individual al social, ya que el sentir del individuo se expande también a la sociedad de la que forma parte, sirviendo así para superar e integrar derechas e izquierdas, ya que parten de una dicotomía artifical, dónde se divide a la sociedad en individuos que han de escoger a qué grupo pertenecen para no sentirse excluidos.

Por encima de todo esto crece una nueva visión radicalmente distinta y que rompe ese viejo paradigma reduciéndolo a cenizas desde donde, cual ave fénix renacida, surge un nuevo patrón de pensamiento. La visión egoísta del mundo desaparece y se impone una visión generosa de la humanidad. Muchos creerán que todo esto es algo nuevo y que estamos inventando la rueda más no es así, tan sólo estamos recordando la llamada de nuestro fuego interno más profundo que clama con paciencia pero a la vez con firme determinación, lo mismo una y otra vez: la libertad del ser humano.

confluencia humana

Tarde o temprano lo veremos, así que no se permitan desistir y en medio de la aparente confusión y ruido reinante en el mundo exterior creciente, recuerden su esencia más recóndita y el por qué están aquí, evitando caer en la grandilocuencia de los grandes actos egoicos, para recordar ser verdaderamente humildes y sinceros consigo mismos y servir de faro a los demás en la medida de sus posibilidades.

¿Quiere cambiar el mundo? Comience por usted mismo y el mundo cambiará con usted.

Usted elige, aunque eso ya lo sabe.

L.A.P.

Implicar versus Pertenecer

Se lee con cierta frecuencia en la red algún artículo sobre la soledad del buscador, dónde por regla general el buscador se describe a sí mismo de forma implícita, cómo alguien superior al resto por haber descubierto la verdad. Cuando alguien se encasilla cómo solitario por saber cosas que otros no saben, el terreno ya está auto abonado para un sinfín de posibilidades o ventana de sucesos que el sujeto puede llegar a padecer. Salvo contadas excepciones el humano suele ser un ser social y por tanto intentará paliar en la medida de sus posibilidades esa soledad auto impuesta por sentirse superior a los demás dado su conocimiento. Aquí entramos en el peligroso y difuso mundo de organizaciones, grupos sociales, políticos, religiosos y de todo tipo, que siempre tienen los brazos abiertos y están en permanente busca y captura de este tipo de perfiles para su instrucción y manipulación con diferentes objetivos en cada caso.

Cuando el individuo que se siente diferente e incomprendido por la sociedad, aterriza en una de estas organizaciones, suele despertar en el sujeto cierta sensación de euforia inicial cómo consecuencia de haber encontrado el lugar al que pertenece que siempre estuvo buscando y que, de ahora en adelante, defenderá ciegamente con uñas y dientes de cualquier supuesta agresión externa. La identificación con el grupo suele ser tal, que una agresión al mismo se convierte en una agresión al individuo. Y al contrario, una agresión a un individuo perteneciente al grupo es una agresión al conjunto del grupo. Nótese que agresión es una forma de definir cualquier crítica, opinión o sentir que se aleje del patrón de pensamiento único de dicho grupo, cualquiera que éste sea. Lo que viene a continuación ya se lo pueden imaginar y lo pueden buscar en internet con mucha facilidad existiendo infinidad de estudios y análisis psicológicos al respecto y que superan el alcance de este post. Sin embargo, incidiré en un verbo que me servirá para la exposición que da título a este artículo: pertenecer.


Antes de continuar, algunas definiciones:

  • Pertenecer: Ser parte integrante de algo.
  • Implicar: Contener, llevar en sí, significar.
  • Identificarse: Llegar a sentir algo ajeno como propio, estar totalmente de acuerdo con las creencias o propósitos de alguien.
  • Pensamiento crítico: Proceso que se propone analizar, entender o evaluar la manera en la que se organizan los conocimientos que pretenden interpretar y representar el mundo, en particular las opiniones o afirmaciones que en la vida cotidiana suelen aceptarse como verdaderas.

Cuando se pertenece a una organización del tipo que sea, suele existir también una implicación en las tareas que dicha organización lleva a cabo, ya que la identificación con el pensamiento del grupo que a su vez es la del individuo, nos lleva por acción coherente a aportar pensamientos, palabras o actos que sumen valor a dicho grupo y que se traducen cómo un reflejo en la sociedad circundante. Hasta aquí todo es normal, así funcionan todas las asociaciones de vecinos, partidos políticos, grupos religiosos, espirituales y cualquier otro que se les ocurra. El problema subyace y surge cuando esa pertenencia e identificación grupal anula cualquier atisbo de pensamiento crítico. Es un error común y por otra parte muy humano, aceptar cómo real, cómo verdad única insondable, aquello que surge de la organización a la que se pertenece y en la que el individuo se implica y, sin embargo, es a la vez una de las equivocaciones más peligrosas que podemos cometer.

El pensamiento crítico es aquello que, cómo bien explica la wikipedia, evalúa cualquier hecho de la vida cotidiana aceptado cómo verdadero sin reflexionarlo debidamente. La anulación del pensamiento crítico es lo que nos lleva a la identificación extrema y ciega con la causa que defendemos, convirtiéndola así en la única y real, siendo a partir de aquí de dónde surgen y se alimentan todo tipo de fanatismos, posiciones mentales cerradas y actitudes defensivas a cualquier idea externa que vaya en contra de la causa. La disonancia cognitiva suele ser a veces tan grave en el individuo que la negación a valorar otras posibilidades se puede llegar a transformar en doctrinaria y agresiva.

Desgraciadamente así funciona todavía nuestra sociedad en un amplio número de grupos y personas. Cómo ejemplo cercano, baste escuchar a cualquier integrante de un partido político que es incapaz de asumir críticas constructivas y mantener una apertura mental mínima para valorar de forma objetiva informaciones externas que incluso pueden ser contrarias a las tesis del partido. No expondré ejemplos de esto último porque los hay de todos los colores y siglas sin ningún tipo de distinción a lo largo de todo el planeta. En general todavía funcionamos en un mundo de bandos, de división y de enfrentamiento. Esto es normal ya que estamos todavía en un mundo dual dónde la consciencia humana aún no ha alcanzado la fase evolutiva necesaria para poder integrar las diferencias cómo algo enriquecedor, que lo serán siempre y cuando, surjan desde el respeto, sirvan para un crecimiento mayor cómo colectivo y raza planetaria, dónde mediante un proceso energético natural, se integre finalmente la riqueza de cada individuo, de cada Ser que lo compone para un bien mayor.


Aquí me gustaría incidir en el punto que da título a este artículo: Pertenencia versus Implicación y al que daré un matiz radicalmente anarquista cuyo lema rezaba: "¡Ni Dios, ni amo, ni patrón!". Pertenecer a algo con lo que compartes ideas está muy bien y es un elogio a la acción consciente, al pasar de la mera expectación y fascinación a la actuación y de esta manera dar forma a esa aspiración común cómo colectivo. La salvedad que siempre me gusta incorporar es que la pertenencia o no a una organización, no disminuye el hecho de la implicación profunda con dicho propósito o idea, sino que permite la libertad máxima de decir, hoy pertenezco a esta u otra organización, voto a tal o cual partido, pero siempre manteniendo viva la implicación. ¿La implicación con qué? Con lo que uno mismo contiene, con lo que lleva dentro de sí, con lo que significa, con lo que Es por encima de grupos, siglas, organizaciones, partidos o religiones y que le permite discernir si aquello que está haciendo se ajusta a su sentir más profundo. Recuerden que el Ser, aquello que ya Es, no es dual, no se balancea entre el juego de opuestos en el que vivimos inmersos cada día en nuestra actual existencia. El Ser es atemporal e infinito, ha estado y siempre estará con usted allí dónde vaya, oculto y expectante en el fondo de su interior más inocente, auténtico e impoluto, aquel con el que tiene que reconectar y volver a sentir mediante la coherencia entre aquello que se piensa, se dice y finalmente se hace, teniendo sus raíces en la consideración externa hacia al prójimo y el bien mayor tanto individual cómo colectivo.

Porque al final de la vida, la mayor traición que uno puede cometer consigo mismo es no haber sido fiel a quién ya Es perdiéndose en fantasías, convirtiéndose en un abraza farolas que finalmente no le habrá llevado a ningún sitio más que a desorientarse dentro de otro laberinto en la gran maraña de energía circundante que forma el Universo y que usted es el responsable de manejar. ¿Está preparado para eso? Si es así y quiere recuperar su poder, su brújula, el mando de su navío, recuerde que está dentro de usted mismo, con sus aciertos y errores, dónde la certera ruta de navegación, será la sabiduría previamente integrada a través de aquellos conocimientos que haya conseguido adquirir a lo largo de su actual existencia.


¡Buen viaje y mejor ruta!

Links de interés utilizados a lo largo de este artículo:

Angustia existencial

¿La reconoces mientras se acerca sigilosamente? ¿La sientes crecer en tu interior? Sí. Sabes lo que es. La presión aumenta sin cesar y no encuentras la válvula de escape correcta. El pulso se acelera, la presión sanguínea se dispara mientras te laten las sienes con fuerza y te va acorralando poco a poco atrapándote en su espesor vital. Y entonces cual botella de champagne burbujeante todo estalla y salta por los aires pero lejos de una festiva celebración, tus ojos inyectados en sangre buscan una salida de la prisión mientras notas ese sabor agrio aumentar en tu boca, es la bilis que llega precediendo a la ira que pugna por salir cual cascada de lava tras una erupción amenazando con destruirlo todo a su paso.

Desconoces de dónde llega, no sabes cómo manejarla y tampoco comprendes cómo va tomando forma en tu interior intentando apoderarse de ti lentamente con su garra estranguladora que te atenaza y asfixia cada vez con mayor fuerza. ¿La notas ahora? Ya la conoces. La has visto antes. No es tan sólo rabia desatada, es angustia existencial que se expresa a través de ti y pugna por salir de la única forma que conoce enojada contra todo lo que en ese momento esté rodeándote. 

A veces no la puedes soportar y cobardemente buscas culpables a tu alrededor porque no tienes el valor suficiente de soportar esa energía dañina y agotadora ni tampoco has sabido cómo exteriorizarla de forma constructiva, así que de forma inmadura e infantil culpas a cualquier ser que te rodee de esa insoportable densidad energética que no has sabido manejar.

Al igual que en Apocalipsis Now, el olor a napalm viene a tu mente porque por tu propia ignorancia y torpeza, no has sabido cómo expresar ese sentir de forma constructiva y acabas carbonizando tras de ti la hierba que pisas hasta las mismísimas raíces.

Después de eso, la energía se desvanace desprendida y malgastada de forma inútil pero al menos ya está fuera de ti porque si no, no lo podrías soportar. Una vez se ha ido, vuelve la calma y la comprensión aflora en medio de los vapores humeantes procedentes de los rescoldos todavía calientes y reflexionando, te descubres integrando en ti esa destrucción causada acompañada de aprendizaje, perdón y comprensión por la devastación provocada.

Una vez más acabas reconociendo esa energía interna indómita que no has sabido procesar y que te ha vuelto a dominar hasta que por fin un buen día, descubres que cómo de costumbre el que provoca el caos y el que busca la reparación no están fuera sino dentro de ti y no hay nadie a quién culpar ni acusar. 

Así se repite el ciclo una y otra vez hasta que acabas por comprenderla e integrarla descubriendo por fin que el origen de todo aquello proviene de una lejana sensación de hastío y cansancio que has manejado de forma poco productiva. Y de nuevo sonríes y lo integras en ti comprendiendo que la próxima vez lo sabrás hacer mucho mejor y entenderás que toda esa angustia existencial es tan sólo energía atascada que no has sabido liberar.

Y sabes que cuando vuelva a ti, recordarás respirar, sabrás alejarte, saldrás a pasear, gritarás en lo alto de una colina, correrás, saltarás, cantarás o bailarás transmutando esa angustia en una energía de una polaridad mucho más positiva y transformadora para uno mismo y para todo el que te rodee. 

Así que no te inquietes, no la niegues, es fácil, siéntela, deja que te invada pero no te fundas con ella, sólo deja que pase a través de ti y recordarás ese espíritu adolescente que de vez en cuando vuelve a zarandearte de tu cómoda vida a sacarte los restos vitales acumulados y así poder preparar el terreno para el nuevo avance existencial.

¿Podrás aguantar el tirón la próxima vez que ocurra? Ni lo dudes, sólo hay una respuesta buena: ¡SÍ!

De mi padre

Hoy he tenido un sueño en el que ocurría que...:

Levanto el teléfono y marco un número que conozco pero que, sin embargo, jamás he visto anteriormente. Mi padre -que hace tan sólo unos días ha decidido regresar a casa después de una larga enfermedad- se pone el aparato.

-Hola papá. ¿Qué tal estás? ¿Dónde te encuentras? -Le pregunto.

-Hola hijo. Estoy estupendamente bien. ¡Este lugar es increíble! ¡Nunca había visto nada igual! ¡Deberías visitarlo algún día! -Su voz transmite una mezcla de sentimientos que oscilan entre euforia y paz ante la maravilla que debe estar presenciando.

-¡Vaya! ¡Cuánto me alegro! ¿Y dónde está ese sitio? -Le pregunto para poder ir a visitarlo.

-Pues está ... en ... algún día ... amplio ... luz .... -Y se corta la comunicación.

Mi madre también quiere saludarle pero al marcar de nuevo el mismo número de teléfono da el mensaje de línea no existente. La miro extrañado pero me siento feliz y muy relajado. Me encojo de hombros sonriendo.

Al salir al patio y justo ante el campo que se extiende delante de la casa, vemos con asombro a mi padre sonriente y con una enorme energía sujetando dos asas que sostienen a un globo enorme que flota en lo alto meciéndose con la brisa. De repente, una ráfaga de aire eleva rápidamente el globo a las alturas y mi padre sale volando gritando de alegría mientras se eleva hacia los cielos. Ya en las alturas comienza a realizar maniobras acrobáticas que resultan de una dificultad muy elevada pero que sin embargo él realiza con auténtica maestría.

A modo de despedida, pasa ante nosotros en un vuelo rasante por última vez y asciende veloz hacia los cielos hasta perderse en el horizonte más allá de dónde soy capaz de seguirlo con la vista.

En ese momento me despierto lleno de alegría, añoranza y paz mientras no dejo de sonreír emocionado.

Y así fue cómo un 28 de agosto del 2015, mi padre decidió regresar al lugar de dónde había venido. Ese mismo lugar del cual todos venimos.

Buen viaje papá. Nos veremos en casa.

L.A.P.

 

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